Ligia María Chaverra no se vende

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Itziar Caballero González, representante de CEAR-Euskadi y coordinadora del Programa Vasco de Protección Temporal a Defensoras y Defensores de DDHH; Enrique Chimonja Coy, de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz; Ligia María Chaverra, CONPAZ; Germán Graciano y Julio César Guisao, Comunidad de Paz de San José Apartadó; y Mónica Alonso, responsable del Eje de Derechos Humanos de Mundubat.

Es una mujer negra. Es una mujer de la selva. A balazos, en 1996, la sacaron los paramilitares de su hogar, pero no consiguieron expulsarla de su territorio en el Bajo Atrato, Colombia. Desde entonces resiste y poco a poco comprendió por qué la perseguían como un animal: querían la tierra de su comunidad para los proyectos agroindustriales de banano y palma africana. Ahora, denuncia el despojo y señala a los culpables.

Es la razón de su último viaje a Europa. Vino a presentar el Informe “Empresas bananeras. Vulneración de derechos humanos y narcotráfico en el Bajo Atrato”. Con el documento bajo el brazo, Ligia María Chaverra, de 74 años, se presentó en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, el pasado 21 de noviembre, pero también llevaba una propuesta de declaración para ser aprobada. Esta manifiesta la preocupación por la situación de riesgo de los grupos más vulnerables frente al conflicto, como el que representa Ligia María, y por los casos de vulneración de derechos humanos vinculados a las empresas nacionales y transnacionales en Colombia.

Sentada frente a la representación de todos los grupos políticos vascos, Ligia María tomó la palabra. Su delgada figura se creció con su voz. Ni un solo resquicio de titubeo al expresar que desea que se cumplan los Acuerdos de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), y que lleguen los del Ejército de Liberación Nacional (ELN), “para que haya verdad y justicia”.

Cacería humana

Y orgullosa les contó que a pesar de que la desplazaron a “plomo” de su territorio y permaneció escondida seis meses en la selva, resguardándose en las raíces de los árboles y huyendo cuando las balas volvían a sonar sobre sus cabezas, tiene seis hijas y dos hijos; 39 nietos y nietas y casi 20 bisnietos. “Ahora todavía vivo en situación de despojo y resistiendo pacíficamente en la comunidad Las Camelias, un espacio humanitario. Tenemos siete sentencias judiciales de restitución de tierra que no ha cumplido el Gobierno de Colombia”, precisó la lideresa.

Observando atenta a los y las integrantes del Parlamento Vasco y sin quitarles la mirada de mujer que ha sobrevivido a la persecución sin cuartel de los paramilitares y los sicarios contratados para matarla, ya que no aceptó “venderse” a las empresas que quieren apoderarse del territorio de su comunidad, sostuvo que “es el momento para que todos reflexionemos sobre la responsabilidad de las empresas…Es urgente generar condiciones para la verdad, porque los asesinatos de líderes comunitarios continúan. Ustedes pueden hacer lo propio dentro de sus capacidades”.

Ante la petición, hubo unanimidad de estudiar la propuesta y llegar a un acuerdo entre todas las fuerzas políticas. Y al escuchar que el parlamentario Carmelo Barrio, del Partido Popular (PP), afirmó que conocía lo que sucede en Colombia, Ligia María pidió decir dos palabritas más:

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En Ginebra, Ligia María Chaverra dio testimonio de las amenazas que sufren de los paramilitares por defender el territorio. La acompañaron Enrique Chamonja Coy y representantes de la Guajira, de Buenaventura (Valle del Cauca) y Movimiento Ríos Vivos.

“Les pido que hablen con el Presidente de Colombia y le digan que los paramilitares son los primeros que deben recoger. Andan como perros por su casa. El Gobierno no cumple. En mi comunidad andan los paramilitares y tienen la complicidad del ejército. El Gobierno incumple con los paramilitares. Están haciendo y deshaciendo.

“No queremos repetición de la guerra. Hemos sobrevivido, porque Dios es grande. Hemos sido sufridores. Los invito a visitarnos. Sé que es difícil, pero si se quiere se puede”.

Amiga de Iñigo

¡Si se quiere se puede! La frase quedó retumbando en aquella sala del Parlamento Vasco, donde la nueva legislatura decidirá qué responsabilidad asumirá en la defensa de los Derechos Humanos en Colombia. Por su parte, Ligia María tiene fe de que sí lo harán porque conoce la solidaridad internacional del pueblo vasco. Ella guarda como un tesoro el recuerdo de Iñigo Egiluz, el cooperante vasco de la ong Mundubat (en un primer momento PTM) asesinado por los paramilitares en una misión de verificación de derechos humanos en el Bajo Atrato, el 18 de noviembre de 1999.

Ese día, hace 17 años, Iñigo había estado con Ligia María. “Lo asesinaron por acompañarnos a nosotros. No podíamos sacar ni la nariz, y gracias a PTM y a la Diócesis de Quibdó pudimos salir de la montaña. Éramos nueve comunidades que nos manteníamos en Curbaradó y Jiguamiandó. No dieron de comer, de beber, porque solo andábamos con una cobija. Hablé con Iñigo en la mañana. Él me dijo que se iba a unir a nuestra comisión. Después se fue y lo mataron. Por eso me duele el asesinato del compañero”, confesó en voz alta.

La mujer negra, la mujer de la selva, la matrona, la que tiene la representación legal de sus comunidades, volvió este 25 de noviembre a Colombia. Ahí seguirá construyendo la esperanza de paz desde el corazón del Curbaradó y Jiguamiandó, donde la tierra recibió la sangre de su gente asesinada y por eso no se doblega, no se vende. Resiste. Los que la acompañan aprenden a respetar su lucha y a compartir los logros de cada reunión, ya sea en Europa o bajo la sombra de los árboles de la selva, mientras enciende un cigarro. La estela del humo invita a acompañarla, a seguirla en la búsqueda de la verdad, la reparación y la justicia.


Para ampliar la información sobre el viaje de Ligia María Chaverra a la Unión Europea, les recomendamos los siguientes en enlaces:

Propuesta de declaración sobre Colombia al Parlamento Vasco

Informe Empresas bananeras. Vulneración de derechos humanos y narcotráfico en el Bajo Atrato.

Resumen Ejecutivo del Informe Empresas bananeras.

Nota: Ligia María y Enrique, la voz de las víctimas de las empresas bananeras

Nota: Esperanza de justicia a 17 años del asesinato de Iñigo Egiluz

 

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Ligia María Chaverra fue la invitada de honor en la primera proyección del documental “La paz insurrecta”, realizado por Unai Aranzadi para Mundubat, que trata la forma en que viven las comunidades negras e indígenas el proceso de paz en Colombia. Su día a día está marcado por la continuidad de la violencia de los paramilitares.

 

Álbum de fotos: Comparecencia en Parlamento Vasco

 

Parlamento Vasco Ligia María Chaverra y Enrique Chimonja

 

Vídeo de comparecencia en Parlamento Vasco:

Comparecencia delegación de Colombia en Parlamento Vasco from Mundubat on Vimeo.

 

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