La paz en Colombia está contracorriente

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Rueda de prensa, en Colombia, donde la Misión Internacional de Verificación dio a conocer las conclusiones preliminares. Crédito imagen: PBIColombia

Cada problema tiene en sí su solución. Si seguimos este viejo consejo, la esperanza de que un día por fin llegue la paz a los territorios jamás se perderá, pero la población civil necesita señales aunque sean simbólicas de que esto sucederá a un año de la firma de los Acuerdos de Paz entre las FARC y el Gobierno. Del 28 de octubre al 4 de noviembre de 2017, una Misión Internacional de Verificación constató la fragilidad en la implementación de los acuerdos de paz.

“En los territorios, la Paz no se siente, la esperanza se mantiene” fue el título elegido para la nota de la rueda de prensa que se celebró el pasado viernes 3 de noviembre y que realizó el grupo de la Misión, organizada por Brigadas Internacionales de Paz (PBI), la Oficina Internacional de Derechos Humanos- Acción Colombia (OIDHACO) y la Fundación Mundubat. De esta última participaron en terreno Beatriz Gil, Anna Balaguer y Arantza Larizgoitia. Con las dos últimas cooperantes, el equipo de comunicación y periodismo de la ONG habló en la sede de Bilbao.

Primera inquietud. A un año de los Acuerdos de Paz en Colombia, ¿estos sólo existen en el papel? Balaguer sostuvo que lo que sí ha conseguido el Acuerdo de Paz es reducir los homicidios a nivel nacional y mermar otras violaciones contra la población civil que vivía cerca de los lugares con presencia de las FARC. También es un hecho la dejación de armas. A la fecha se contabilizan aproximadamente unas 12 mil personas, entre desmovilizadas -guerrilleras y milicianas- y amnistiadas.

Sin Estado

Misión Internacional de Verificación ColombiaY como el Estado colombiano no ocupó los territorios dejados por las FARC quedó la puerta abierta a que otros los ocuparan: grupos armados herederos de los viejos paramilitares, crimen organizado y la guerrilla del ELN. “Dándose entonces una reconfiguración territorial y un aumento de la violencia asociada a la necesidad de controlar el territorio y la población”, afirmó Larizgoitia.

Además, siguen campeando las desigualdades sociales y económicas más crueles. El acceso a la tierra y a la riqueza es un privilegio de unos pocos. De acuerdo a Balaguer, las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, las históricamente excluidas, “siguen en el olvido”.

Una vieja historia se vuelve a repetir en Colombia. La élite que gobierna desde la “independencia” hace 200 años es la misma que tiene actualmente el poder económico y político en Colombia y es la que permite que sigan vigentes las causas que originaron el conflicto.

Sin justicia social

En la nota de prensa de la Misión se  afirma que el mayor obstáculo para la paz es la falta de justicia social, ¿cómo se construye la justicia social en Colombia?, preguntamos a las cooperantes.

Misión Internacional de Verificación ColombiaLas dos coinciden en la respuesta: voluntad política para aplicar la reforma agraria integral ya que continúa la disputa por las tierras y el territorio. Además “es urgente una reforma fiscal y descentralización para que se redistribuyan los recursos y se aplique la legislación que garantiza los derechos de las víctimas y pueblos y comunidades que han sido marginadas,” precisó Larizgoitia.

Mientras tanto, la población civil, curtida en resistir el embate de los grupos armados y la explotación del poder económico, recibe a diario amenazas y sufre el asesinato de sus líderes sociales, especialmente reclamantes de tierras, (se contabilizan al menos 83 asesinatos en lo que va de año); el robo de información y la criminalización de la protesta social (como es el caso de la Minga Indígena y los Paros Cívicos); entre otros.

Sin respetar Zonas Humanitarias

Antes de la firma de los Acuerdos de Paz, en los territorios se conocían las reglas del juego. La población sabía a qué actor armado dirigirse cuando había algún problema. Pero con los “nuevos” esto cambió, ya que ni saben ni les interesan las reglas de las comunidades. Por ejemplo, ahora, una de las Zonas Humanitarias visitadas está en medio de la confrontación armada y no obtiene respuesta a sus reclamos para ser respetados. En consecuencia, la población tiene miedo. Sus expectativas eran muchas con la firma de los  Acuerdos de Paz. En las zonas visitadas, una de las cosas más esperadas eran los planes de desarrollo étnico-territorial que, supuestamente, iban a ser construidos desde las comunidades con enfoque étnico. ¿Qué pasó? Pues que ya vinieron definidos desde Bogotá.

Colombia desigualdad

Crédito imagen: PBIColombia

Otra ilusión. La Ley 1448 de reparación a las víctimas y restitución de tierras  -fue aprobada en el 2011 –incluso antes de la firma de los acuerdos y se pensó que por fin verían algo de justicia. ¿Qué pasó? “En la mayoría de casos, siguen esperando”, contó Balaguer.

Por otro lado, la Justicia Especial para la Paz ha dado avances, “pero sin llegar a los territorios. Ahí no se siente”, señaló Larizgoitia, quien aceptó que el movimiento de mujeres tiene una percepción de que algo se ganó, porque participaron en las negociaciones y se reconoció la discriminación que históricamente han sufrido. Sin embargo, un dato que nadie olvida es que aproximadamente un 90% de las violaciones de las mujeres, en el marco del conflicto, ha estado a manos del paramilitarismo y la fuerza pública, que siguen presentes en muchos territorios. ¿Qué garantías hay para la no repetición?

Escuchar. Ver. Sentir y palpar la zozobra de la población fue una parte muy importante de la Misión Internacional de Verificación, en los seis días que duró. Una y otra vez les dijeron “gracias por venir y difundir y poder presionar para que el Gobierno cumpla los compromisos”.


ENLACES

Nota: Conclusiones preliminares de la Misión de la Rueda de Prensa

Nota de Contagio Radio: La paz territorial no se siente en los territorios

Nota de El Espectador: “La cosa está mejor, pero está peor”

Telesur: Colombia: Misión de Verificación denuncia presencia paramilitar

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