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Presencia de Mundubat en Mali

A partir de 2018 Mundubat inicia su trabajo en Mali. Los primeros pasos en el país se dan en un contexto extremadamente desfavorable, en el que el índice de Desarrollo Humano (IDH) del país, del 0,427 (fuente: Informe de Desarrollo Humano del PNUD de 2019), refleja un panorama nacional y regional muy complejo.

El conflicto iniciado en el país en 2012, tras la declaración de independencia de la región del norte de Mali por la Coordinación de Movimientos del Azawad, en alianza con organizaciones yihadistas, continúa abierto y presenta grandes desafíos a la articulación y estabilidad estatal. Al escenario bélico se le suman otros factores que no hacen más que recrudecer la violencia que se extiende especialmente en el norte y en el centro del país: la grave situación económica, la corrupción de la clase política y los impactos de la pandemia de coronavirus. A ello se debe el desplazamiento interno de más de 250.000 personas desde 2018, así como las graves afectaciones que ha sufrido el ciclo agrícola en los últimos años.

Los enfrentamientos entre las comunidades dedicadas al pastoreo y las poblaciones sedentarias tienen un estrecho vínculo con las graves afectaciones en la producción y en los canales de comercialización, que han dejado en situación de crisis alimentaria a todo el país. Y, los fenómenos meteorológicos extremos, como las lluvias irregulares y las sequías persistentes, junto con la subida de precios del combustible y de los cereales agravada por la guerra en Ucrania, vienen a completar un escenario muy complejo en un país en el que el 90% de la población rural está vinculada al sector agrícola. Según las Naciones Unidas, en 2022 se estima en 7,5 millones el número de personas necesitadas de ayuda humanitaria.

Ante la realidad descrita, Mundubat ha puesto en marcha una intervención destinada a desarrollar procesos de formación con mujeres campesinas, a través del Centre International de Formation en Agroecologie Paysanne Nyeleni de Selingué (CIFAN), en colaboración con la Coordination Nationale des Organisations Paysannes (CNOP) de Mali. El objetivo central consiste en fortalecer el papel de las mujeres campesinas en la construcción de sistemas alimentarios sostenibles en el país.

A pesar de que en 2015 se firmó un acuerdo de paz en Argel, el conflicto abierto en 2012 tras la declaración de independencia de la región del norte de Mali se perpetúa sin ningún atisbo de resolución real. En efecto, el clima de inestabilidad debido al conflicto provocó protestas lideradas por el Movimiento 5 de Junio-Agrupación de Fuerzas Patrióticas (M5- RFP), quienes exigían la dimisión del presidente Ibrahim Boubacar Keita. Las protestas y la represión de las mismas por parte del gobierno, llevaron al país a una situación de incertidumbre que desembocó, en 2020, en un golpe de estado impulsado por mandos militares intermedios y, en 2021, otro golpe liderado por quien ejercía en ese momento como vicepresidente del gobierno interino.

A un contexto dominado por la presencia militar extranjera, bajo la lógica de dominio colonial, y a la violencia yihadista que prolifera en el norte y en el centro del país, se ha sumado la grave situación económica, la corrupción de la clase política, el impacto de la pandemia de coronavirus y la crisis alimentaria que arroja unas cifras extremadamente graves en un marco global de incremento continuado de los precios de combustible y cereales debido a la guerra en Ucrania.

 

El conflicto en Azawad, en el norte de Mali, del cual son inherentes los enfrentamientos entre comunidades dedicadas al pastoreo y las sedentarias, ha tenido efectos muy negativos en el ciclo agrícola en los últimos años, provocando el abandono de zonas de cultivo, afectando a la producción y a los canales de comercialización y, por tanto, aumentando la inseguridad alimentaria de todo el país que ya venía agravándose en la medida en que los fenómenos climáticos extremos han ido dejando su huella devastadora especialmente en el 90% de la población rural, que es la que se encuentra vinculada al sector agrícola.

El retorno de refugiados/as malienses provenientes de países vecinos (Burkina Faso, Níger, Mauritania y Argelia) aumenta la presión y complejiza la situación humanitaria en el descrito contexto de guerra. La necesidad de luchar contra la impunidad de las violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario se vio reforzada por la renovación del mandato de la MINUSMA en junio de 2020, aunque su duración en el tiempo será decisiva para observar avances reales.

Para responder a la situación crítica del país de la manera más eficaz y con una perspectiva de paz con justicia social, Mundubat pone el foco de su acción en la seguridad alimentaria de la población más vulnerable, apoyando desde las siguientes líneas estratégicas:

Fortalecimiento del campesinado maliense en Agroecología Campesina:

Uno de los ejes centrales de nuestra cooperación en Mali es apoyar el fortalecimiento de las organizaciones campesinas locales, a través de la Coordination Nationale des Organisations Paysannes (CNOP), tanto desde un punto de vista de las capacidades técnico-productivas, apostando por el desarrollo y la difusión del modelo de la Agroecología Campesina, a través de la apuesta por el Centre International de Formation en Agroécologie Paysanne de Nyéléni (CIFAN), como de sus capacidades de incidencia, principalmente a favor de las reivindicación por la garantía del derecho a la tierra por el campesinado en el país, de los derechos de las mujeres campesinas y de los otros derechos recogidos en la Declaración UNDROP. Para ello, acompañamos procesos formativos en los que se hace especial hincapié en la Agroecología Campesina y en el fortalecimiento organizativo, con un alcance no sólo en el ámbito local, regional y nacional, sino también y, sobre todo, consolidando la articulación regional de la Vía Campesina en la Región de África Occidental.

Prevención del deterioro de la seguridad alimentaria:

Desde el ámbito de la Acción Humanitaria y sin perder de vista nuestra perspectiva de garantizar los derechos humanos en crisis humanitarias, Mundubat se encuentra desarrollando un trabajo orientado a brindar una respuesta eficaz y sostenible a la grave situación de crisis alimentaria en el país. Para ello, ponemos el foco en la prevención del deterioro de la seguridad alimentaria, a través de acciones que tienen un impacto positivo en la situación socioeconómica de la población más vulnerable.

Fortalecimiento de las organizaciones malienses de mujeres y feministas:

El trabajo que Mundubat desarrolla codo con codo con las mujeres malienses se da en un contexto en el que las mujeres sufren una situación de discriminación extrema que sitúa al país en el puesto 156 mundial según el Índice de Desigualdad de Género. Son las principales víctimas del conflicto armado, del desplazamiento interno y de la inseguridad alimentaria. Además, la violencia de género se encuentra muy extendida en el país, limitando el acceso de las mujeres a la justicia por las presiones sociales y las prácticas tradicionales que niegan sus derechos.