Crisis humanitaria de refugiados y refugiadas sirias, ¿de qué crisis hablamos?

Para comenzar debemos decir que nos encontramos ante una crisis humanitaria consecuencia de la guerra en Siria y el consiguiente número de población refugiada que han salido de este país. Pero, ¿es este EL problema de Europa? O, dicho de otra forma, ¿Europa tiene OTROS problemas que se han puesto de manifiesto esta ocasión?

Desde Mundubat queremos abordar la segunda opción. Estamos asistiendo a la salida a la luz de una serie de problemas, que se han puesto de manifiesto clara y contundentemente ante el comportamiento de las autoridades europeas con respecto a la llegada de las personas refugiadas sirias.

El conflicto armado en Siria en muy buena parte ha sido creado y alimentado por las potencias occidentales para preservar sus intereses en la zona. Nada nuevo. Si analizamos los últimos conflictos en otras zonas del planeta, siempre nos encontramos con las potencias occidentales detrás de los mismos con intereses espurios. Las preguntas que hemos de respondernos estarían en el entorno de ¿Cuál es la diferencia entonces con otras ocasiones? ¿Qué es lo que está pasando esta vez que no haya pasado con anterioridad? La respuesta podría ser obvia. Una pequeña parte de los refugiados y refugiadas de esta guerra han llegado hasta nuestras fronteras y pretenden ser recibidos como lo que son, personas refugiadas.

Cuando afirmamos que es una pequeña parte, no nos hemos de olvidar que han salido de Siria alrededor de 4 millones de personas. Pues bien el “problema europeo” nos lo quieren vender como que no podemos acoger a 120 o hasta 200 mil refugiados-as, según otras fuentes y negociaciones. La pregunta sale pronto y ¿el resto dónde está? Pues en países mucho más pobres que Europa; que la Europa democrática que nos quieren vender como solidaria. En el caso de mayor acogida estaríamos hablando del 5% de la población que ha tenido que huir de la guerra.

Como ya hemos dicho esta crisis por desgracia no es nueva, en cada conflicto hay refugiados y refugiadas del mismo. Hay que salvar siempre las diferencias pero, por poner el ejemplo de tan solo tres países: en Palestina, los datos nos hablan de hasta 7 millones de palestinos-as fuera de sus fronteras, de 5 millones de personas colombianas desplazadas, y de los 200.000 refugiados y refugiadas Saharauis por cuarenta años ya,….

La llegada a nuestras fronteras ha hecho que Europa, la Europa de los mercaderes, se vea sobrepasada tanto materialmente como en sus valores de los que tanto nos han hablado y tan poco hemos visto. Cabe preguntarse ahora ¿dónde ha quedado la Europa de los derechos, la del derecho al asilo? Pues bien la respuesta que nos dan los mercaderes no puede ser otra que números.

Sólo entran 200 mil (en el mejor de los casos). Con 4 millones de personas refugiadas, no podemos poner cuotas a los derechos, no podemos hacerlo por puntuación. Los derechos se tienen. No podemos baremar qué persona está un poco peor que otra para poder recibir el derecho a asilo. ¿Y el resto se queda fuera? ¿Qué hacemos con las personas que pidan asilo y no se les concede por falta de cupo; se les devuelve al país de origen? 

La Europa de los mercaderes está en una crisis de valores. Se fundó con el discurso falso y vacío de una Europa de derechos, y ahora se ve frente al espejo de la realidad, devolviéndonos una imagen nada agraciada para los y las gobernantes de toda esa Europa.

En cambio, sí hemos de felicitarnos de la reacción de la propia población europea. Gracias a su actuación y a su forma de manifestarse han conseguido poner contra las cuerdas a los gobiernos; los mismos que han creado las leyes que impiden entrar a los refugiados y refugiadas.

En estos momentos están alzando su voz para acoger población refugiada, en un alarde de cinismo absoluto. Ya que se pretende acoger a las mismas personas que han de jugarse la vida para poder llegar a Europa, gracias a las leyes de inmigración impuestas por estos mismos mandatarios. Entrando así en un mercadeo del refugiado, sin saber cómo hacerlo, ni en qué condiciones, ni servicios que les va a prestar. En este como en tantos otros temas la sociedad va por delante de sus gobiernos y han decidido acoger, apoyar, solidarizarse, dando un ejemplo, de cómo y primero y ante todo lo demás, son los derechos.

Hemos de ser conscientes que vivimos en la punta mediática de la noticia y que por desgracia dentro de unas semanas no ocupará las primeras planas de los periódicos o de los noticieros de radio y televisión. Es por ello que así como se hacen necesarios los buenos sentimientos, hemos de organizarnos y presionar para reclamar políticas de asilo reales, ya que más allá de los meros discursos, y que los gobiernos creen leyes, no nos vale sólo con la buena voluntad, y es por ello que reclamamos que esas leyes vayan acompañadas de una dotación presupuestaria que las haga viables.

A la vez y vistos los problemas que en estos momentos se están dando con los refugiados y refugiadas sirias, de acogida, de salud, de alimentación y de organización, no estaría de más hacer un reconocimiento a las ONGD y Movimientos Sociales que han venido alertando y avisando que esto podía pasar, sobre todo si no cambiamos nuestra forma de actuar en los conflictos. Organizaciones y movimientos que han venido trabajando con las consecuencias de los mismos, con muchos menos recursos que los Estados europeos y en muchas ocasiones con mejores resultados que éstos.

Afirmamos por lo tanto que esta crisis de refugiados y refugiadas no es más que el fruto de las políticas neo-colonialistas de los países occidentales y de su búsqueda de recursos naturales, energéticos o influencia política en las zonas en conflicto. Por eso salen las familias de su país. Es por ello que para acabar con la crisis como la que se está dando, hay que actuar en varios frentes: el primero dejar de llevar adelante políticas de injerencias en otros países.

Hay que ir al origen, a la causa. Pero ahora, una vez que hemos creado el problema, hemos de darle una solución y esta pasa por poner en marcha (con todo el aparataje legal y financiero para dar soporte al mismo) todo el discurso de derechos con el que tantas veces se les llena la boca a las y los dirigentes europeos, desarrollando una revisión integral de la política migratoria, trabajando en los foros –formales e informales- convenientes en ese sentido, incluidos los medios de comunicación.

No es aceptable la continua violación de la legalidad internacional o el irrespeto de los diversos tratados por parte de los distintos Estados europeos, quienes, insistimos, son parte causante de esta situación. Debemos desechar mensajes de ciudadanía de primera (los que vivimos aquí) y de segunda (las familias refugiadas), evitando cualquier brote de corte xenófobo o racista. Es tiempo de estar a la altura, tanto moral como éticamente; solidariamente. Atributos que la Europa “moderna” parece haber olvidado. Esta es la verdadera crisis a la que nos enfrentamos.

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