¡Somos trabajadoras! Ni chachas ni domesticadas

Testimonio mujeresEscribe: Sandra B. Moreno. Fotos: Sandra B. Moreno y Pablo Muñoz Barón.

“Nos declaramos en rebeldía”, afirmaron las trabajadoras de hogar y de cuidados al final de las I Jornadas Internacionales que celebraron en Bilbao, el 10 y 11 de noviembre de 2018. Y su lucha tiene un gran objetivo: el fin del trabajo esclavo. Sí, estamos leyendo bien, actualmente, en pleno Siglo XXI, todavía existen condiciones laborales en esclavitud.

“¡Queremos derechos ya!” Las trabajadoras saben que el tiempo apremia, porque sus cuerpos están cansados y enfermos de tantas jornadas injustas de trabajo, pero ahora al conocer que tienen derechos y ver que hay muchas, miles, millones de mujeres en todo el mundo explotadas por los y las empleadoras, la sociedad cuyos cimientos son el capitalismo y el patriarcado, quieren cambiar su situación para disfrutar por fin de sus derechos como mujeres, como personas, como ciudadanas, porque, como dice la cumbia de la Red de Trabajadoras Domésticas Remuneradas de Honduras,:

“Todo el mundo quiere comer,

todo el mundo quiere beber,

todo el mundo quiere placer.

 

Nosotras también, nosotras también.

Somos trabajadoras.

Somos trabajadoras.

No somos tus servidoras. Ni gata, ni nacha ni tu muchacha…”

Sin miedo

Taller empleos dignos I Jornadas de Mujeres trabajadoras de hogar y de cuidadosDurante esos dos días, las trabajadoras intercambiaron saberes, construyendo poderes a una sola voz para dar el siguiente paso de tocar la puerta del poder económico, político y social, el cual debe de una vez por todas incluirlas en el Régimen General de la Seguridad Social (derecho al paro, a la pensión, contratos legales, baja por enfermedad, maternidad y un largo etcétera), como cualquier otro u otra trabajadora de los diferentes gremios.

También seguirán la lucha por conseguir que los Estados ratifiquen el Convenio 189 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). “Ese Convenio es la sombrilla de nuestros derechos”, dice Zulema Cruz, representante de Honduras, quien advirtió que la clase política se resistirá porque sus grandes aliados, el empresariado, se niegan a que exista una ley que los obligue a hacer contratos legales a las trabajadoras de hogar y de cuidados. “Fuimos al Congreso a negociar una ley con los diputados y, realmente compañeras, no nos consideran ni seres humanos, pero no importa, nosotras seguimos la lucha de que queremos empleos, pero con dignidad”.

Mientras Zulema daba su testimonio, entre el público, la Ministra de Trabajo de El Salvador, Sandra Guevara, junto a Sarai Martin, del Eje de Género de la Fundación Mundubat, una de las ongs responsable de las I Jornadas. Guevara, feminista y mujer de izquierda, ha intentado la ratificación del Convenio 189 sin embargo le faltaron los apoyos políticos suficientes, lo que sí hizo de entrada en su gestión fue dar la personería jurídica al primer Sindicato de Mujeres Trabajadoras de Hogar Remuneradas Salvadoreñas (SIMUTHRES).  Su secretaria, Aída Rosales, estaba escuchando a la compañera hondureña. “Las mujeres somos las más explotadas”, concluyó Rosales. Y, por supuesto, es claro a qué grupos de una sociedad o país interesa que esto siga inamovible.

Ágora I Jornadas de trabajadoras de hogar y de cuidados en BilbaoActualmente (y en el pasado igual), la fuerza de trabajo de las mujeres es vital en el engranaje de todo el sistema de producción capitalista, socialista, comunista, comunitario, socialista, sin importar el signo ideológico. Los flujos migratorios por causas económicas, de seguridad o políticas ha llevado a las mujeres trabajadoras a situaciones de mayor vulneración de sus derechos humanos y laborales. “Querían brazos y vinieron personas”, denunció el grupo de mujeres de Madrid, conformado por mujeres de diferentes nacionalidades.

“Hay un abandono y violencia institucional contra las mujeres, y el organizarnos nos permite enfrentarla y buscar alternativas. En nuestro caso lo hemos hecho desde las Escuelas de Economía Feminista”, explicó Josefina Roco Sanfilippo, coordinadora del grupo que ha elaborado la investigación Trabajadoras no domesticadas. Diagnóstico participativo y Plan de acción integral. “Partimos de que nosotras conocemos, de que somos sujetas de conocimiento. Después trabajamos coordinadas con otras aliadas estratégicas. Nos enredamos y elaboramos líneas de acción política”.

Josefina lanzó una pregunta a las casi 175 mujeres congregadas en las I Jornadas Internacionales: ¿Por qué una mujer que por 40 años ha sido el pilar económico de su familia no se ve como una mujer trabajadora?

Ese es el otro gran desafío que nos creamos que sí somos mujeres trabajadoras, porque solo así defenderemos y reclamaremos ante la empleadora, el o la política, los sindicatos, el poder económico, nuestros derechos. “El trabajo doméstico es trabajo, compañeras”, recordó con fuerza Zulema. “Y, como decía Berta Cáceres: Que nada nos quite la alegría”.

Y de nuevo volvió a sonar la cumbia de las mujeres trabajadoras…

“Todo el mundo quiere comer,

todo el mundo quiere beber,

todo el mundo quiere placer.

 

Nosotras también, nosotras también.

Somos trabajadoras.

Somos trabajadoras.

No somos tus servidoras. Ni gata, ni nacha ni tu muchacha…”

La cumbia de las mujeres trabajadoras


Enlaces

Trabajadoras no domesticadas. Diagnóstico participativo y Plan de acción integral Pinchad aquí

 La cumbia de las trabajadoras

Entrevistas

Palabra de Ministra from Mundubat on Vimeo.

Palabra de trabajadora doméstica hondureña from Mundubat on Vimeo.

Palabra de la feminista Sarai Martín (Foro para la Igualdad)

A un sólo ritmo en la lucha

Mujeres trabajadoras en pie de lucha from Mundubat on Vimeo.

Fotogalería

Las guerreras del trabajo de hogar y de cuidados

 

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