Mundubat en código centroamericano

El Salvador DDHH Mundubat

Mundubat promueve los derechos humanos en El Salvador de la mano de IDHUCA, Tutela Legal y ProBúsqueda.

Teresa Carazo, cooperante en la región centroamericana, coordina al equipo de Mundubat en la misión de abordar de manera integral las problemáticas tan complejas que se viven en la zona. Lo hace desde la inter relación que existe en los tres ejes de trabajo de la ong vasca: Soberanía Alimentaria, Derechos Humanos y Género.

Mundubat cumplirá 30 años en 2018, y su andadura comenzó en Centroamérica. Tiempo en el que ha ido adaptándose a la evolución de los contextos, buscando un conocimiento profundo de los mismos e identificando qué procesos o movimientos sociales acompañar, siempre y cuando estén comprometidos en la construcción de un mundo mejor y más justo.

“Mundubat destaca respecto al trabajo que realizan otras ONG por no buscar la asepsia ideológica en sus intervenciones, sino por entender que el trabajo en desarrollo implica llevar a cabo apuestas políticas a través de la implementación de sus acciones”, precisó Teresa.

Anti sistema

En consecuencia, una seña de identidad de la ong es acompañar a las víctimas del sistema capitalista, de los gobiernos antidemocráticos. Y, por tanto, esto marca al personal en terreno. Mundubat tiene presencia en 11 países: El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Colombia, Bolivia, Cuba, Sáhara, Mozambique, Palestina y la Unión Europa (su sede central está en Bilbao, Estado español). Cada lugar exige un análisis continuo de los contextos cambiantes y, en especial, de las realidades que padece la población y los actores con los que se trabaja.

La reflexión crítica conlleva a examinar la propia labor de Mundubat y de sus aliados estratégicos. Por ejemplo, Centroamérica, donde cada país es diferente… ¿cómo es la estrategia de trabajo?

Mundubat conexión El Salvador

Las nuevas tecnologías permite la comunicación al instante entre las diferentes sedes de Mundubat, agilizando la toma de decisiones.

“El hecho de estructurar la estrategia institucional en torno a tres ejes temáticos, y no tanto en torno a los países permite aportar un enfoque regional a las intervenciones, pero sin perder las especificidades de cada país. Estas vendrán dadas tanto por las organizaciones socias que sí son de ámbito nacional, y por la presencia del personal de Mundubat en cada uno de los países en los que se está trabajando”, explicó la coordinadora.

En la tierra de Berta Cáceres, ambientalista asesinada

El cooperante Fernando Lorenzo, en Honduras, resaltaría de nuestra presencia el apoyo a los defensores y defensoras de derechos humanos y la línea de economía feminista. La primera por ser una problemática que está afectando a la sociedad hondureña en el ejercicio de su derecho a defender derechos, y la segunda por tratar de incidir en la raíz del problema: el binomio capitalismo-patriarcado

El acompañamiento a los pueblos y en la resistencia de no doblegarse a un sistema opresor, “implica escuchar, analizar y apoyar a esas víctimas del sistema, promoviendo abordar el problema desde la raíz”, contó Fernando.

Visión compartida por Adelaida González. Ella se encuentra en Guatemala caminando junto a las organizaciones y el movimiento social que enfrentan problemáticas estructurales, como la impunidad, los ataques contra los derechos humanos (incluido el derecho a defender derechos) y la violencia contra las mujeres.

Mirada internacionalista

Adelaida quiso resaltar que en estos años de Mundubat en la región, han puesto sobre la mesa la visión internacionalista del trabajo. “Nos ayuda a entender que los sistemas entrelazan las realidades en las diferentes partes del mundo, y que las apuestas de cambio deben ser hechas tanto desde el Norte global como del Sur global”, sostuvo la cooperante. “Mientras que el Norte global no renuncie a los privilegios y su sistema de vida en función de la explotación y el despojo de otr@s y de la misma tierra, el cambio no es posible. De igual manera el Sur global debe dar un paso más y dejar de estar en resistencia para crear y creer en su propio poder”.

Guatemala justicia

La organización es fundamental en Guatemala para lograr que la justicia llegue a las víctimas del conflicto armado.

De ahí la importancia de la presencia en terreno del personal de Mundubat, porque sólo así se podrá entender cómo se van agravado las problemáticas estructurales ante la complejidad y las conexiones de los sistemas patriarcal, capitalista- neoliberal y racista-xenófobo en la región, e identificar los nuevos actores y actoras de cambio, las nuevas propuestas que complementan la luchas históricas y que aportan nuevas estrategias.

Compartiendo oficina con Teresa en El Salvador están Aminta Flores, Clelia López y Baltazar Marinero. Dejan un espacio en su intensa agenda para hablar de Mundubat. Del trabajo, uno de los aspectos que más ilusiona a Baltazar es ver el nuevo liderazgo en las organizaciones que a su vez van siendo más inclusivas, y comprenden la importancia de formar el relevo generacional que asumirá la dirección en un futuro. “Se ha iniciado un cambio de mentalidad en organizaciones manejadas por hombres”, señaló el cooperante.

Y la juventud aprende lo más importante, según Clelia, a tener claridad por lo que se lucha: una sociedad más justa y democrática, donde se respetan los derechos humanos, donde se lucha por los derechos de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, la no violencia, la participación política… “Lucha que nos lleva a una transformación social”, precisó Clelia.

Brújula con rumbo claro

Y precisamente, el próximo año, Mundubat cumplirá 30 años de apoyar desde la solidaridad a aquellas organizaciones, personas, que buscan cambios trascendentales. “Y lo hace gestionando fondos, canalizando fondos, para hacer cambios en temas de mujeres, participación política, derechos humanos”, añadió Aminta, quien hace una pregunta para comprender la dimensión del trabajo de la ong vasca: “¿Cuántos derechos se violaron a los desplazados de la guerra?”

Nos remontamos a los años 80. Época en que el ejército tanto salvadoreño como guatemalteco arrasaba comunidades enteras, y las personas tenían que huir para salvar la vida. Muchas cruzaron la frontera y se establecieron en Honduras o Chiapas, Méjico. Iban con lo puesto y necesitaban de todo. La solidaridad internacional se volcó en ayudarles, y así apareció en su horizonte el personal de Mundubat, llamada en aquel entonces Paz y Tercer Mundo (PTM).

“Desde entonces trabajamos por los derechos humanos y se ha tenido la astucia de conseguir los recursos económicos y mantener la defensa de los derechos humanos. Mundubat ha mantenido esa línea y seguimos manteniendo esa línea. Esto me dice mucho de lo que tenemos como ong ahora y lo que tendrá en el futuro”, concluyó Aminta.

-No es una ong comercial-, prosiguió Clelia.-Trabajamos con las personas y trabajamos en la defensa de sus derechos.

La claridad política del trabajo que llevan a cabo permite al equipo de Mundubat salir adelante ante la infinidad de dificultades que enfrentan a diario y, por supuesto, ir progresando “sin vender el alma al Diablo”, como sentenció Baltazar.

Mundubat en El Salvador

En El Salvador se encuentra la sede regional de Mundubat en Centroamérica. De izquierda a derecha: Aminta Flores, Teresa Carazo, Clelia López y Baltazar Merinero.

 

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