Los vientos de justicia soplan a favor del cooperante Iñigo Eguiluz

ColombiaCon fecha de 31 mayo de 2017, la Corporación Jurídica Libertad envió las observaciones sobre el caso donde se busca justicia para el cooperante vasco Iñigo Eguiluz, asesinado por los paramilitares en Colombia el 18 de noviembre de 1999. El remitente era Paulo Abrao, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington, D.C.

La demanda de justicia es apoyada por la Fundación Mundubat y la Diócesis de Quibdó, junto con las familias de Iñigo y el sacerdote Jorge Luis Mazo Palacio, quien también iba en la lancha junto con el cooperante cuando fueron embestidos por una barca más potente de los paramilitares.

La demanda no sólo contempla los casos de Iñigo y Jorge Luis sino que es “global”, porque recoge las diferentes violaciones a los Derechos Humanos en las comunidades del Atrato, desde mediados de 1997 hasta 2001. En estos momentos, la Corporación Jurídica Libertad continúa el trabajo en terreno. Investiga y documenta las distintas violaciones que cometieron los hombres de los grupos paramilitares conocidos como “Elmer Cárdenas” y “Bloque Pacífico”.

Misión humanitaria

Iñigo residía en el municipio de Quibdó, donde se desempeñaba como cooperante de la organización Paz y Tercer Mundo (Hirugarren Mundua Ta Bakea). Esta, ahora, se llama Fundación Mundubat. Mientras que Jorge Luis vivía en la comunidad de Bellavista (Bojayá-Chocó). Era el párroco de la Parroquia San Pablo del municipio de Bellavista y Coordinador del equipo evangelizador, además era educador en la misma institución.

Ese 18 de noviembre, Iñigo y Jorge Luis retornaban junto a otras personas al municipio de Quibdó. Iñigo venía del municipio de Murindó formando parte de la Comisión de Ayuda Humanitaria que había salido el día 14 de noviembre a llevar alimentos a las comunidades del Medio Atrato Chocoano.

Desde 1997, cuando se presentaron en el Chocó los desplazamientos masivos de comunidades afro colombianas, con la cooperación internacional de la Comunidad Económica Europea, la Diócesis de Quibdó y la Organización Vasca Paz y Tercer Mundo iniciaron una acción dirigida a apoyar a los desplazados en el municipio de Quibdó y luego a las comunidades que se resistieron al desplazamiento o que retornaron al Bajo y Medio Atrato.

Iñigo Eguiluz

El cooperante vasco Iñigo Eguiluz trabajó con las comunidades desplazadas de Guatemala y Colombia.

Jorge Luis Mazo (Colombia)

El sacerdote Jorge Luis Mazo expuso su vida constantemente en Colombia por acompañar a las comunidades amenazadas por los grupos paramilitares.

La ayuda humanitaria consistía en proveer las tiendas comunitarias para que las personas sobrevivieran en medio de la agresión y el bloqueo paramilitar.

El ataque mortal

La Comisión partió por el río Atrato, a las 7 de la mañana, de Murindó, en un bote de madera y cuando transitaba por la comunidad de la Isla de los Rojas (Vigía del Fuerte), recogieron a Medardo Rivas Córdoba, quien les solicitó transporte. Después continuaron su marcha y en la comunidad de Bellavista, también recogieron a Jorge Luis, Miriam Guzmán de Rengifo y a los niños Keimer Guzmán, Cristián Camilo Caballero y Arleni Pizarro.

La embarcación continúo su recorrido hacia el municipio de Quibdó. A las 9:00 de la noche, el bote de la Comisión se aproximaba al embarcadero del municipio de Quibdó y cuando se encuentra a una distancia de unos 50 metros, es embestida por una lancha rápida o panga. Esta, de manera repentina, se dirigió en forma perpendicular golpeando, pasando por encima y partiendo el bote de madera,  expulsando fuera de la misma a todos los tripulantes.

La panga se fue río abajo al tiempo que se escuchaban los gritos de desesperación pidiendo auxilio de los sobrevivientes, entre ellos no estaba ni Iñigo ni Jorge Luis. Los dos fueron arrastrados por las aguas del río Atrato.

Libros QuibdóSegún un testigo del ataque, la lancha rápida golpeó el bote en la parte delantera, donde venían Jorge Luis e Iñigo, los cuales salieron volando y cayeron al agua.

Autoridades “sordas”

En la Demanda también está el dato de que las víctimas comenzaron a gritar por auxilio, sin embargo, y a pesar de que en inmediaciones del lugar del ataque se encontraba personal militar que custodiaba una embarcación perteneciente al Batallón Alfonso Manosalva Flórez, no se movilizaron para prestar auxilio a las víctimas ni perseguir a los autores del crimen.

Luego de la colisión, la panga de los paramilitares huyó por el río Atrato en dirección al Medio Atrato. Llegaron al municipio de Beté, donde pasaron la noche. Al día siguiente arribaron,  alrededor de las diez y media de la mañana, al municipio de Vigía del Fuerte, donde ni las autoridades policiales ni militares, quienes ya estaban enteradas de lo sucedido y de la muerte de Iñigo y Jorge Luis, no realizaron ninguna acción para  capturar a los responsables del ataque.

Al día siguiente, el 19 de noviembre de 1999, las autoridades policiales iniciaron la búsqueda del cooperante Iñigo y del padre Jorge Luis Mazo. Los cuerpos fueron hallados hasta el día 21 del mismo mes.

Con este asesinato y los cientos de casos documentados por la Corporación Jurídica Libertad que van en la Demanda presentada ante la CIDH, se prueba una vez más lo que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Colombia hacía ver, el 2 de febrero de 1999, a las Autoridades del Gobierno de la República de Colombia: la permanencia de los paramilitares en la zona del Medio Atrato y del Municipio de Vigía del Fuerte y de la omisión y posible complicidad de las autoridades locales con ellos.


Enlace:

PDF del Caso Comunidades Del Bajo y Medio Atrato Chocoano y Antioqueño

Colombia

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