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Libros Mundubat: 15. «Derechos y bien común frente al despojo. Afrontando retrocesos, recobrando perspectivas» [Gakoa]

  • Título: Derechos y bien común frente al despojo. Afrontando retrocesos, recobrando perspectivas.
  • Autoría colectiva: David Sánchez Rubio, Julie Canovas, Yayo Herrero, Gabriela Morales Gracia, Piedad Córdoba Ruiz, Antonio Salamanca Serrano, Carlos Alberto Ruiz Socha.
  • Año: 2013
  • Colección: Gakoa

Índice

7 | Presentación

15 | Contra una realidad simplificada de los conceptos de Democracia y de Derechos Humanos | David Sánchez Rubio

41 | Convergencia de actores sociales anti-capitalistas y articulación de redes: ¿hacia una consagración del «en-común»? | Julie Canovas

63 | Con los ojos abiertos. Una mirada para cambiar de disco | Yayo Herrero

85 | De víctimas a agraviadas. La participación y trabajo en red de los movimientos sociales de la frontera norte mexicana: no somos daños colaterales | Gabriela Morales Gracia

107 | Colombia en el ciclo de la indignación. La justicia social y la paz como bienes comunes | Piedad Córdoba Ruiz / Colombianas y Colombianos por la Paz

131 | El capitalismo como delito vs. el buen vivir en nuestra América | Antonio Salamanca Serrano

151 | Nuestra esquizofrenia de la cooperación y los derechos humanos: un debate para la transición | Carlos Alberto Ruiz Socha

225 | Anexo: Proyecto de Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad

Presentación

Cada día un cúmulo de graves hechos conexos nos enrostran una crisis de monstruosas dimensiones. No sólo económicas, vividas como penurias colectivas, que se extienden en el norte y en el sur globales, sino también políticas y sociales, de efectos todavía impredecibles. Mientras unos juegos y reglas de ajuste se interponen como lógica dominante para favorecer determinados centros cerrados de decisión, no sólo en Europa sino en el orden planetario, en función de hegemonías, ejes y escenarios de disputa estratégica, se destruyen viejos parámetros que establecían residuos democráticos y unas menores asimetrías, del mismo modo que algunos caminos progresivos de solución concertada que invocaban derechos, igualdades, libertades, ideas de comunidad o destino Esa imagen de alguna justicia, cohesión y horizontalidad, entre países y sectores, nos dice adiós, no promete siquiera su retorno y declara la implacable racionalidad de leyes del mercado que se causan como intereses de control, cuyo peso se deja caer echando abajo competencias y espacios nacionales, arrasando lo público mediante el autoritarismo de una privatización desenfrenada, creando las condiciones de intervención selectiva a favor de esos centros decisorios contra las mayorías y fomentando dependencias en esferas antes reservadas o propias de una inercia de democracia formal que tenía como premisa los derechos humanos.

Se traduce ese desvalijamiento en procesos que significan claros retrocesos de éstos y en la propagación de la impotencia, es decir en la acción de arrebatarlos no sólo al sustraerlos materialmente con el paso de una economía de saqueo, para que no puedan ser ejercidos por la sociedad en su conjunto, sino induciendo en la propia agresión, en la contundencia y fatalidad del golpe, la anomia y la inutilidad en la respuesta, cuando no la docilidad, la insensibilidad, el conformismo, para que ya no sea la contradicción abierta, que no se esconde, una fuente de resistencias, sino para que reine una descomposición, la consigna del «sálvese quien pueda», contra esa cierta cultura que se consideraba suficientemente arraigada, para hacer frente a la reaparición de sistemas totalitarios.

Es desde esa clave de la tajante devastación de derechos, causal y dirigida, vinculada no sólo al extremismo de un modelo económico neoliberal, sino a una concepción política e ideológica del ser humano y de la naturaleza como bienes a someter para la especulación y la explotación en todas sus formas, como cosas para ser incorporadas al capitalismo, es desde esa realidad y no de su maquillaje, que debemos buscar elementos con los cuales podamos afrontar el devenir de confrontación a fin de recuperar garantías reales para que los derechos humanos se expresen como enunciados de bienestar y dignidad.

A partir del trabajo de Mundubat, de los dilemas que debe encarar y seguirá asumiendo, como cualquier otra organización no gubernamental definida su razón de ser y labor como parte del esfuerzo de los pueblos que buscan defender una cooperación progresista y los derechos para la transformación democrática, no para el capital que acrecienta su poder moldeando instituciones políticas nacionales, comunitarias e internacionales, nos hemos dado a la tarea de procurar instrumentos de reflexión para discernir posturas y posibilidades teóricas, y más allá para actuar coherentemente en el abordaje de esas terribles consecuencias que todos los días nos llegan de la mano de las realidades más duras de conflictos y amenazas a la convivencia y a un desarrollo auténticamente humano en armonía y respeto profundo por el planeta no sólo como surtidor sino como hogar de todas y todos.

Por ello hemos pedido a personas que están en ese puente del análisis de las diferentes propuestas que conciernen a planteamientos de los derechos como medios de resistencia, y que se han implicado de manera militante y propositiva en tejidos sociales donde tiene lugar esta reflexión crítica, para que nos aportaran materiales de lectura, de estudio, de debate y de posible acogida en las agendas de lucha que reivindican los derechos y el horizonte del bien común de la humanidad.

Si bien existen presiones de lo que acontece hora a hora, por ejemplo en relación con los cuadros de conflicto armado configurados en países donde trabajamos, como en el Sahara ocupado y resistente, en la Palestina indoblegable, en la Colombia que busca la paz con justicia social, con sus respectivos nudos, estancamientos, agudizaciones, pero también con formulaciones de solución

desde los derechos de los pueblos, en esta entrega, en este libro de esta serie, hemos optado por ofrecer un manojo de deliberación a partir de unos textos de pensamiento abierto, no sólo de reflejo ante la coyuntura sino de vista a la esperanza que nos sirva para seguir mirando en unos años, en medio de la incertidumbre que nos suele paralizar. Precisamente aspiramos que no sean sólo aportaciones ante lo aparentemente inminente de sucesiones de violaciones de derechos que acaecen en esos marcos de opresión, sino contribuciones para repensar la construcción o para pensar la reconstrucción, como se quiera, de los derechos como procesos, como productos de la cultura de emancipación; de las emancipaciones, en plural.

Para ello, David Sánchez Rubio, profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla, con el artículo que abre este volumen, nos adentra en la visión crítica que, conectada con las recientes expresiones de indignación, protesta y propuesta, rebate la simplificación funcional de la democracia y los derechos humanos, que pueden pasar a ser, en el sentido de las luchas sociales, de las demandas que generan frente a necesidades e idearios, nociones culturales no reducidas a intereses dominantes y esquemas oficiales, sino en el taller de la transformación social y de la ampliación de los procesos culturales. Esta complejidad en el diagnóstico y en la formulación superadora de una ruptura epistemológica es la que también se asume de frente, con un planteamiento integrador desde la perspectiva de los comunes, del interés público y del bien común, en el escrito que nos comparte Julie Canovas, doctora en Derecho y Ciencia Política, miembro del CREDESPO (Centro de Investigación y de Estudio en Derecho y Ciencia Política) de la universidad de Borgoña, investigadora de los movimientos sociales y la justicia ecológica. Para tener medios de desarrollo de una racionalidad de responsabilidad colectiva y ecocentrada como base de reproducción de las condiciones de vida y dignidad, no ya en los derroteros del capitalismo, sino precisamente de su impugnación y en la emergencia de alternativas anticapitalistas. Nos deja en este mapa la autora muy inspiradores elementos para elevar la acción desde los derechos a lo común y su articulación política por actores y redes en procesos de convergencia no sólo teórica de los principios y prioridades a defender sino de obra práctica de cambio radical o imperiosa transición.

Yayo Herrero, antropóloga, profesora universitaria y destacada militante del movimiento social y ecologista, nos sigue profundizando en esta retoma de preguntas esenciales, las que deben ser recuperadas como lo propone desentrañando las crisis que nos asolan, sus golpes contra mínimos de derechos, no para su contemplación sino para una acción colectiva por una urgente necesidad de los límites ante el paso arrasador de un neoliberalismo, del capitalismo mismo, que destruye los fundamentos y posibilidades del cuidado y la convivencia social. Para una visión global que se

concreta también en ensayos de resistencia productivos de nuevas relaciones y de alternativas viables, interpela con su testimonio de lucha social, frente a un sistema ya incompatible con el mantenimiento de la vida y pone de presente críticamente pautas y reglas que nos liberen hacia nuevos conatos de organización desde la diversidad, para las confluencias de poder con el feminismo y el pensamiento ecologista, entre otras fuentes. Esta misma fuerza testimonial que desemboca en un recuento y análisis comprometido, es el que nos brinda Gabriela Morales Gracia, abogada e investigadora social y reconocida defensora de derechos humanos mexicana, quien ha desarrollado una rica labor anudada en ladocumentación, acompañamiento, denuncia y el desarrollo de propuestas frente a una de las más brutales expresiones de violencia en el mundo como es la que vive no sólo su país en general sino específicamente la frontera norte y Ciudad Juárez en particular.

Hoy se hace más alarmante y por lo tanto más perentorio efectuar un seguimiento a la situación de los derechos humanos en esta parte del mundo, respaldando a la organización social y el accio-

nar que asume su defensa y la lucha contra la impunidad, ante un nuevo período de gobierno que en diciembre de 2012 afirma abordar desde premisas ya cuestionadas esa espiral de degradación y criminalización que sufre el movimiento social y más, mucho más, las mujeres, donde se afirman con derechos y memoria.

En el mismo continente americano, pero esta vez más abajo, en el sur, contamos con un lúcido escrito que nos ha procurado la dirigente política Piedad Córdoba Ruiz, quien realiza un examen sobre el proceso de paz colombiano que se ha emprendido en 2012. Reconocida defensora de los derechos humanos, nominada al Premio Nobel de la Paz y destacada luchadora social, ha encauzado

esfuerzos y aproximaciones para reanimar tareas colectivas hacia el horizonte de solución política al conflicto armado de este país latinoamericano, en clave de esperanza a partir de su articulación en el ciclo de indignación y del poder popular que reclama garantías para los bienes comunes. Relata en primera persona y pone en escena diferentes elementos claves para comprender lo que puede dar de sí este nuevo intento de salida concertada, dejando claro que la paz es un bien común que no puede por lo tanto construirse en medio de la injusticia, de la negación de lo humanitario y la violación de los derechos humanos.

En esta región, donde se entrelazan procesos políticos complejos y la insurgencia de nuevos paradigmas con retos que arrastramos histórica, sistémica y globalmente, ubicamos el escrito de Antonio Salamanca, doctor en derecho, abogado ecuatoriano y español, escritor, autor de una importante obra en la filosofía de los derechos humanos que recobra categorías de confrontación epistemológica para la emancipación. Reafirma la idea de una praxis revolucionaria de construcción del socialismo en el siglo XXI, para la cual propone romper jurídicamente con el contraderecho, con la ideología y el voraz funcionamiento capitalista, indicando nuevas construcciones como las que se representan en el constitucionalismo nuestroamericano de positivar al capitalismo como el delito planetario, hoy hegemónico. En el texto se presentan a debate los principales postulados de la Teoría Socialista del Derecho en el camino de superación de una cadena criminal y sus sistemas de pensamiento. Una incisión semejante en cuanto refutación a la racionalidad capitalista que induce a la degradación e incoherencia preceptiva, se comprende en el escrito de Carlos Alberto Ruiz Socha, quien desde su reflexión que llama etnográfica, por pertenecer en parte a los circuitos que acusa, revela la esquizofrenia que se ha apoderado de campos que ingenua o torpemente creíamos a salvo de la mercantilización y bastión de valores de solidaridad, como es la cooperación al desarrollo y los derechos humanos. Demuestra que han sido incorporados a la lógica de explotación capitalista, frente a la cual discierne a favor de la rebelión de los límites, para una producción social de los derechos que interfieran ya no sólo el recorrido neoliberal sino que confronten la tutela de corrientes de administración conservadora o socialdemócrata. Su escrito corresponde a un sumario de una investigación personal y de un debate colectivo que apenas está iniciando sobre el alegato de una transición y el futuro de la configuración ética y política de alternativas post-capitalistas.

Finalmente, en consonancia o relación directa con el fondo de lo que se emprende en este libro en cada ensayo, ponemos a disposición la propuesta que todavía está en proceso o fases de elaboración y consulta, impulsada por diferentes focos como el Foro Mundial de Alternativas, concerniente al proyecto de Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad. Siendo provisional, condensa los resultados de un ejercicio de diálogo para socializar de abajo hacia arriba un referente que nos ayude a encaminar luchas y convergencias estratégicas. En dicha propuesta han participado decenas de dirigentes y militantes sociales, juristas y movimientos populares. Sin duda, será uno de los instrumentos de debate político e ideológico para una praxis de transformación.

Esperamos con estas herramientas ayudar a esclarecernos, reabrir interrogantes, ensayar con solidez moral respuestas políticas y jurídicas, de tal modo que a los efectos perversos de la crisis global sobre el modelo teórico y el ejercicio de los derechos humanos, podamos apostar resistencias, el deber del buen vivir, repeler la criminalización de los tejidos y expresiones populares reivindicativas, enfrentar los mercados y modelos de violencia, animar prácticas alternativas, su articulación creativa y diversa.

Cuidar ante el derrumbe de derechos que se nos propone por poderes instituidos basados en la segregación y el despojo, nuestra responsabilidad, memoria y solidaridad para justo lo contrario:

hacer con la fuerza social que recobra perspectivas, que sean respetados, enriquecidos, garantizados, extendidos, como será entre las redes, las miradas y las manos que rehacen para todas y todos un mundo, donde la esperanza y la razón de una urgente necesidad de cambio no sean desterradas.