Las trabajadoras no domesticadas empiezan a cambiar el mundo

Pili: "A las trabajadoras no les gusta lo doméstico. Y a las feministas no les gusto lo de hogar. Ahí sí que ha habido tema".

Pili: “A las trabajadoras no les gusta lo doméstico. Y a las feministas no les gusta lo de hogar. Ahí sí que ha habido tema”.

Escribe y fotos: Sandra Beatriz Moreno Sorto

Para tener claro el camino han realizado la investigación “Trabajadoras no domesticadas, diagnóstico participativo y plan de acción integral”, con el apoyo de la Fundación Mundubat. La presentación al público del documento fue el pasado 21 de junio, en Bilbao. Conocimos así un relato incómodo que cuestiona privilegios, sospecha del orden de cosas establecido y aporta propuestas concretas de acción e intervención para su transformación en la Comunidad Autónoma de Euskadi y en el mundo entero.

“Después de leer la investigación me doy cuenta que la situación es mucho peor de lo que pensaba”, reflexionó Sarai Martin, del Eje de Género de Mundubat. Ella junto con Silvia San Felipe y Arantza Larizgoitia dieron el acompañamiento al grupo motor que finalmente realizó el trabajo teórico y de campo: Aidee Escobar Nogales, Liz Quintana Cantero, Lyudmila Montoya Castellón, Pili Gil Pascual, Silvia Rugamas Rivas, Riosby Fernández Álvarez y Josefina Roco Sanfilippo. Todas estaban al frente del público que abarrotó la sala del Hika Ateneo, adornada con guantes de limpieza que portaban mensajes reivindicativos.

Sarai valoró que de principio a fin ha sido una investigación participativa y que ahora llegó el momento de la acción. “Espero que este equipo siga y demos mucha guerra juntas”, invitó entusiasta la feminista, cuyas palabras fueron aplaudidas por las trabajadoras del hogar y de cuidados que aceptaron gustosas el desafío.

En lucha

Silvia Rugamos sostuvo que este día era importante para el grupo. “Somos mujeres diversas, condicionadas, pero con estudios muy diferentes y con trabajos precarizados. Trabajamos en el sector más precario, más invisibilizado, con rostro de mujer”, señaló con voz firme. “Pero queremos luchar y tengo la esperanza de que el trabajo que hacemos (con la investigación y su difusión) se irá expandiendo y mejorando las condiciones laborales”.

Somos feministas. Migradas, vascas, populares, trabajadoras, de-coloniales, comunitariasy tenemos un punto de partida en común: las Escuelas de Economía Feminista (EEF) de Euskal Herria y/o las distintas actividades que en torno a ellas se generaron, donde la mirada crítica y la politización del traajo de hogar y de cuidados nos tocó bien de cerca.

Somos feministas. Migradas, vascas, populares, trabajadoras, de-coloniales, comunitariasy tenemos un punto de partida en común: las Escuelas de Economía Feminista (EEF) de Euskal Herria y/o las distintas actividades que en torno a ellas se generaron, donde la mirada crítica y la politización del traajo de hogar y de cuidados nos tocó bien de cerca.

Su compañera de equipo Lyudmila contó que un primer paso fue el cuestionarse sobre lo que hacían, aunque luego aterrizaron en el análisis de la sociedad misma. “Nuestros trabajos no están reconocidos”, admitió la trabajadora, quien resaltó la complicidad creada entre todas: “hemos sigo protagonistas de todo nuestro proceso. Ahora somos conscientes que sostenemos la vida y la vida de las familias donde trabajamos”.

Mirando hacia el futuro, Lyudmila pidió al grupo seguir haciendo “piña para que nuestros trabajos sean reconocidos”. También aceptó que el esfuerzo por conocer la legislación, las leyes, los convenios laborales, las enmiendas, la llevó a entender como es la realidad y lo que dice el papel. Dos realidades muy diferentes, sobre todo si vives a diario la vulneración de tus derechos laborales. “Si leen el libro (la investigación) entenderán por qué estamos aquí”, concluyó.

La investigadoras detectaron entre las alertas en torno a los tiempos de trabajo se encontraron con jornadas laborales abusivas, jornadas y horarios que no siempre figuran en el contrato y desregulación de la jornada nocturna.

La investigadoras detectaron, entre las alertas en torno a los tiempos de trabajo, jornadas laborales abusivas, jornadas y horarios que no siempre figuran en el contrato y desregulación de la jornada nocturna.

La mejor receta de las amamas

La investigación no es neutral. Primera advertencia de Josefina, lideresa del grupo responsable del trabajo. Es a su vez una prueba de que todas pueden construir saberes, según la pedagogía popular y feminista. Por eso leyó un extracto de libro que contaba la experiencia de ser entrevistadoras, por primera vez, de otras trabajadoras del hogar y de cuidados; el esfuerzo que implicó el trabajo nocturno de transcribir los audios sin dejar fuera ningún detalle del testimonio que llevaba a las investigadoras a sorprenderse de que otras mujeres estaban todavía peor que ellas o que seguían sucediendo situaciones que supuestamente ya se habían superado en los espacios de trabajo. “Te ven como una máquina”, contó una de las entrevistadas.

Chicutiz, Mujer Elefante, Guerrera, Alondra, Ilusión, Lucero, La Incansable, Alegría, Fénix, Águila, Esperanza, Obdulia, Mariposa, Sacuanjoche, Toña, Golondrina, Bartolina, Berta… “Berta Cáceres fue asesinada en mi país por pelear por el río, yo aquí peleo por la vida”, fue la explicación de la trabajadora del hogar y de cuidados que eligió este nombre para dar su testimonio al equipo de la investigación. Y así sucesivamente cada una tomó un nombre o se dejaron el de toda la vida.

“Se trata de una construcción colectiva de saberes feministas y emancipadores hilada entre mujeres trabajadoras del hogar y de los cuidados, horneada a fuego lento, como las recetas de las amamas”, leo en la contraportada del libro que encierra la investigación.

Al final de la presentación, Josefina nos vuelve a recordar que los cuidados son parte de la vida y se tienen que resolver colectivamente, con responsabilidades compartidas, pero mientras eso sucede, tanto el diagnóstico y el plan de acción integral de la investigación Trabajadoras no domesticadas nos ayudará a transformar la sociedad en un sitio más justo y donde se respeten los derechos humanos y laborales.

Y para anunciar que el cambio ya empezó, la actividad finalizó con todo el mundo cantando y bailando el popourri “Queremos currar en condiciones”…


Enlace

Investigación Trabajadoras no domesticadas Pinchad aquí

 Entrevista a Josefina Roco Sanfilippo en el programa Suelta la olla, de Hala Bedi Escuchar aquí

De acuerdo al trabajo en terreno, el reconocimiento es el primer paso imprescindible para iniciar transformaciones en las miradas imperantes en torno al empleo del hogar y de cuidados y a las mujeres que los realizan.

De acuerdo al trabajo en terreno, el reconocimiento es el primer paso imprescindible para iniciar transformaciones en las miradas imperantes en torno al empleo del hogar y de cuidados y a las mujeres que los realizan.

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