Las mujeres tocan la tierra con los pies, la cabeza y el corazón

Escribe: Sandra Beatriz Moreno Sorto. Fotos: Jaxinto G. Viniegra.

 

Con las tareas hechas. Así llegaron las más de 100 mujeres al Foro de soberanía alimentaria, feminismo y defensa del territorio “Tocando tierra. Mujeres sembrando juntas”, celebrado en Pamplona y Elizondo, el 14 y 15 de diciembre de 2019. En un par de días sacaron un plan de acción más concreto que la clase política reunida, en Madrid, por la Cumbre del Cambio Climático COP25 y que terminó mientras las mujeres del mundo rural consolidaban sus alianzas en defensa de la vida.

El clima acompañó a las mujeres del Foro. Creo que intuía que trabajarían a su favor. Ese sábado, a primera hora de la mañana, las nubes se calmaron. Escampó y salió el sol en Pamplona. Llevaban semanas de solo ver llover y el río Arga había inundado sectores de la ciudad, por no decir que la tierra estaba anegada. De ahí, las botas y zapatos embarrados de lodo de muchas de las participantes en el evento que se desarrollaba en Plazara!, organizado por Mugarik Gabe Nafarroa, Fundación IPES y Mundubat, con el apoyo del Gobierno de Navarra.

A las nueve de la mañana, la actividad era fuerte en Plazara! Eran mujeres acostumbradas a madrugar y con ideas muy claras. Los debates sacaron las diferentes visiones, pero ante todo se luchó por encontrar los puntos de coincidencia. Nadie quería alimentar la división. Ayudaba la experiencia del primer Foro en Mendillori, en 2018, que generó una agenda de trabajo en diversos pueblos de Navarra y una comunicación con otras organizaciones del Estado español.

Enemigo identificado

“El Foro es un espacio para encontrarnos”, recalcó María Pulido, de Mundubat, en las palabras de bienvenida que dio paso a la ponencia de la asturiana Irene García sobre soberanía alimentaria y feminismos: contextos y relaciones. “En el corazón de la soberanía alimentaria está la equidad social”, resaltó García. “Denuncia al capitalismo y pone sobre la mesa los ejes de la opresión”.

Aunque, García también recalcó la falta de énfasis en género y la lucha de las mujeres por su propio espacio, por ejemplo, en La Vía Campesina, organización mundial del campesinado que creó el concepto de Soberanía Alimentaria y que lideró la aprobación en la ONU de la Declaración sobre los Derechos del campesinado y otras personas que trabajan en zonas rurales, el 17 de diciembre de 2018. Justo hace un año.

La asturiana reivindicó la construcción de conocimiento fuera de la academia, desde lo comunitario, el territorio, el caserío, y lanzó una pregunta provocadora: ¿cómo sería una agroecología feminista? Primera pista. Tendrá que cuestionar los roles de poder en las familias y favorecer las estrategias de resistencias…empezó, entonces, el debate “radicalmente democrático”.

Diálogo feminista

La primera en hablar fue la ganadera Gotzone Sestorian, había llegado del norte de Navarra. Pertenece a Etxalde, movimiento social de baserritarras de Euskal Herria que defiende la Soberanía Alimentaria, y al grupo de consumo Leitzeko. Por la tarde, sería una de las ponentes de los Diálogos feministas en torno a la Soberanía Alimentaria y el antiespecismo que defiende los derechos de los animales. Sin rodeos calentó el ambiente de la sala de conferencias:

“De mi zona solo hemos venido cinco baserritarras. He intentado traer a otras, pero sus problemas son otros… de supervivencia. Tenemos que cambiar el modelo productivo…y no quieren venir a estos eventos, porque dicen que son muy teóricos y no se habla de cómo cambiar el modelo que nos está matando”.

Un modelo capitalista que Irene ya desmenuzó, así que invitó a “poner las manos y los pies en la tierra”. Las congregadas entendieron el mensaje, porque precisamente lo hacen todos los días, sin embargo, el ingrediente político se acentúo con el taller dirigido por el Colectivo Miradas Críticas. Nuestros cuerpos, donde guardamos las cicatrices internas y externas del diario vivir, fue el sendero que nos llevó, a la vez que palpábamos una naranja, la pelábamos, la comíamos, hacia…las violencias en los territorios, los conflictos y las resistencias.

Politizando los sentidos

¿De dónde viene la naranja? ¿De qué árbol? ¿Quién la recogió? ¿Cuántas manos la han tocado? ¿Hombres? ¿Mujeres? ¿Migrantes? ¿Qué recorrido habrá tenido hasta llegar a mí? Y rodeadas por el aroma a naranja, seguimos politizando los sentidos: ¿Qué modelo de producción hay detrás de ella? ¿Qué combustible fósil se gastó en el transporte de la naranja? “Nos hace pensar en el viaje de los alimentos…”, expresó Alicia Migliario, quien anunció que había llegado el momento de trabajar con la política “mapeando el cuerpo como territorio”.

Cartulina en mano, además de plumones, cada una hizo su “cuerpo”. El primer territorio. En la silueta se ubicaron los otros territorios, los cotidianos. Los que gustan y los que no. Marcaron las zonas de violencia, de conflicto, pero después aparecieron los de resistencia, los de la alegría. Hubo ciertas diferencias entre las mujeres más del mundo urbano y el rural. En estas últimas, estaba con fuerza “el vacío, el cómo sobrevivir”.

Por la tarde, de nuevo cartulina en mano, el mapa de Navarra y los otros territorios del Estado español y de más allá…Cada una identificó su pueblo y dibujó las flechas que la unían con otros pueblos, con otras mujeres o colectivos. Fue evidente la comunicación entre las urbanas y las rurales. Estaban gratamente sorprendidas todas. “Somos muchas. Viendo las flechas, no estoy sola”, exclamó una mujer feliz, pero una compañera dejó entrever una preocupación: “¿Pero qué relación tienen? ¿De WhatsApp? ¿Se ven más de una vez al año?”.

Articuladas en la acción política

Siguiendo el rumbo del cuestionamiento, otra aseguró que el movimiento feminista tiene muchas redes, “pero no logramos la conexión con el sector campesino”.

El último comentario dio pie al trabajo en pequeños grupos que reflexionaría sobre dos temas: cómo articular la acción política y el conocimiento mutuo. El encuadre final acontecería el día siguiente, domingo, en el paseo temático a Elizondo, valle del Baztan, amenazado por un proyecto de extractivismo (una cantera de magnesita) y una mega urbanización que destruiría el entorno natural, el mayor tesoro del territorio. La defensa ciudadana se da a través de las plataformas Erdiz Bizirik y Aroztegia…eta gero zer?

El buen tiempo volvió a acompañar al Foro Tocando tierra. Cielo despejado y un sol espléndido durante el paseo. A cargar abrigos y bufandas. Primer testimonio en medio del prado. Ana Iriarte Bañez, de 42 años, inició en 2013 la apuesta con el vino ecológico, usando solo materia prima propia. Siembra, produce y vende en su territorio. Va, poco a poco, para no caer en deudas que la ahorquen, “siempre con los pies en la tierra”, afirmó. “Me interesa dar a conocer la diversidad que tenemos, aparte del vino, hay producción de ovejas, cerdo, verduras. Es impresionante”.

Contubernio político vs. zona protegida

Una diversidad en peligro, porque hay en marcha un proyecto desde hace 13 años para explotar una cantera de magnesita, un mineral importante en la industria medioambiental, agropecuaria, irónicamente, y en la siderúrgica. Las maniobras políticas, económicas y legales que permitan superar los obstáculos y obtener los permisos de explotación se mantienen a nivel local y del Gobierno de Navarra. El 80% de la tierra en el Baztan es comunal y la cantera se encuentra en una zona de bosque, de especial de protección.

“Sacarían toneladas de materiales. Habilitarían accesos para la maquinaria pesada”, sostuvo María Goienetxea Arrijuria, de la Plataforma Erdiz Bizirik. “Destruirían un gran tesoro agroecológico y con ello, la fauna y plantas protegidas…la mina sería para unos 20 años, después nos quedaría solo un gran agujero”.

Inaceptable en aquellos verdes prados tal crimen contra la naturaleza, donde pastan los animales de la joven ganadera Amaia Iturriria Barrenetxea, que aparte del enemigo exterior del gran capital que invierte en la minería, supera día a día los estereotipos de un sector, en su mayoría, de hombres mayores. Sonríe al recordar las miradas suspicaces cuando la ven aparecer conduciendo el tractor. “Estamos en plena transición a lo ecológico. Es un certificado de garantía”, contó.

Invocación a la Diosa de la Batalla

Otro enemigo de Amaia ya que alteraría todo el entorno y el acceso a recursos naturales finitos, como el agua, es el proyecto de construcción de 250 viviendas con campo de golf. Según Miren Meoki, ex alcaldesa de Lekaroz, “están gestionando los permisos con el Gobierno de Navarra, sin contar con el pueblo. Y si se pregunta, nadie da información…posiblemente logren el permiso. Avanzan las resoluciones y la administración está a su favor”.

Ante el último testimonio de lucha, silencio entre las mujeres del Foro Tocando tierra. Entendemos mejor las razones del fracaso de la Cumbre Contra el Cambio Climático en Madrid COP25 y también que nosotras, desde nuestros territorios, desde lo local, sí pelearemos por la vida. De común acuerdo, en medio del valle del Baztan, invocamos a la Diosa de la Batalla, la Diosa Celta Morrigan. La situación lo ameritaba. Se está atentando contra vida. Nuestra vida. La tierra. El planeta.

Nuestras voces se unieron al grupo de música Malezas, de Garaldea, una comunidad ecofeminista de la Vega del Tajuña, al sur de Madrid.

“…en la batalla, fuerza y coraje recibiré…”

El irrintzi final despertó a las brujas de las cuevas de Zugarramurdi…

“…en la batalla, fuerza y coraje recibiré…”

 

 

Enlaces

Manifiesto del foro: POR UNA DEFENSA DEL TERRITORIO Y UNA SOBERANÍA ALIMENTARIA FEMINISTA.  Pinchad aquí.

Entrevista a Gotzone Sestorain: La gente joven no quiere entrar en el modelo productivo intensivo. Pinchad aquí.

Otros enlaces:

Imágenes del foro en Pamplona:

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Imágenes del foro en Elizondo:

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