Las batas blancas se fueron de guardería

Mantener la atención del público era todo un desafío en las guarderías de la Wilaya de Auserd, pero el pediatra jubilado Joaquín Lobera, de 73 años, tenía infinidad de estrategias para conseguirlo. Además contaba con el entusiasmo de otros miembros del Equipo Médico Voluntario de la Fundación Mundubat que realizan misiones de trabajo a los campamentos de refugiados y refugiadas saharauis en Tinduf, Argelia: el enfermero Bachir Haboub y la enfermera Iratxe Goldarazena. También se unió al grupo la enfermera Mariam Mohamad Saleh.

Dr. Joaquín Lobera, Mariam Mohamad Saleh, Bachir Haboub e Iratxe Goldarazena.

Del 19 de febrero al 5 de marzo de 2019, los niños y las niñas, de 3 a 5 años de edad, esperaron expectantes al personal médico que daría las charlas sobre Nutrición y Alimentación, Higiene personal, Higiene social, colectiva y Primeros auxilios. La misma actitud hubo en las cuidadoras y las madres de familia que tuvieron su propio espacio en las seis guarderías que existen en Auserd, a la hora de compartir conocimientos con el equipo médico llegado desde el Estado español.

“Es un mundo que conozco”, aseguró Lobera al ser preguntado de lo que significa trabajar con la niñez. “Tengo 43 años de experiencia. Son receptivos si se les presenta de forma lúdica los temas. Se divierten con juegos cooperativos y aprenden. Por ejemplo, los pusimos en corro y que juntaran sus manos en forma de cunita. Yo les pasé un muñequito y pedí: ‘que no se caiga. Se lo van pasando de uno en uno con cuidado, porque al amigo hay que cuidarlo…’ Así comprendieron el valor del cuidado, que siempre hay una persona cuidándolos que puede ser la cuidadora, la madre, el padre, un amigo”.

El regalo de una canción

En la segunda semana, cuando Lobera volvió a una de las guarderías, se encontró con una bonita sorpresa: una canción sobre la higiene interpretada por las niñas y los niños. La emoción desbordó al experimentado pediatra que ha realizado ya cinco misiones a los campamentos en tres años, y esta era la segunda vez que llevaba a cabo un trabajo directo con la población saharaui en las guarderías, a parte de las consultas en el Hospital de Auserd.

Otra experiencia inolvidable fue con las mamás. Fue una oportunidad única tener tantas personas interesadas, preocupadas por un mismo tema. Debatieron, discutieron, dialogaron en plena libertad y aprovecharon para sacar sus dudas con el pediatra y el personal de enfermería. Sin embargo, el intercambio de conocimientos fue en ambas direcciones, porque las madres contaron sus experiencias cotidianas de cómo curan una quemadura, por ejemplo. Al final, hubo una petición concreta de las progenitoras: “vuelvan otra vez. No nos arrepentimos de haber participado en esta charla. Debemos repetirla”.

El doctor Joaquín Lobera compartiendo con la niñez saharaui.

Anotada la solicitud. Esta será discutida en el Equipo Médico Voluntario de Mundubat que decide por dónde van las líneas estratégicas de apoyo a la población saharaui refugiada. Ahí seguro que se escuchará la voz de Bachir Haboub, de 26 años, el enfermero saharaui que valoró de forma positiva la acción médica, porque los críos demostraron mucho interés y con las cuidadoras y las madres se contrastó información del mismo temario de las guarderías. “Se precisó la dieta de un menor enfermo de diarrea o si un crío no se mueve, tal vez, sea un primer indicador de que puede tener un problema físico o emocional. Fue una experiencia bonita y muy interactiva”, comentó.

Prevención efectiva

Su compañera de misión Iratxe Goldarazena calificó asimismo la formación en salud en las guarderías como una forma efectiva de prevención de enfermedades y, posiblemente, de bajar las consultas en el hospital, porque al saber combatir la desnutrición y manejar la higiene básica se tiene una niñez más sana. “Durante esas semanas en las guarderías se precisó qué hacer y qué no hacer, cómo prevenir anemias. Todo fue muy provechoso”, recordó feliz la enfermera, de 22 años, que por primera vez iba en misión a los campamentos de refugiados y promete, en un futuro cercano, repetir el viaje de trabajo.

Nadie, por tanto, cuestiona el éxito de la misión médica en las guarderías saharauis. Hace un año se hizo la primera parte, cuando iniciaron los desayunos saludables. Entonces, el personal médico se concentró solo en dos guarderías de cada wilaya y únicamente trataron el tema de la alimentación; en cambio, en esta segunda fase, se amplió el temario y se cubrieron todas las guarderías de una sola wilaya: Auserd, donde la niñez pide ver pronto a su nuevo amigo, el pediatra Lobera, y a su equipo de enfermería.

 

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