La paz colombiana está en paro obligado

Escribe: Sandra Beatriz Moreno Sorto. Fotografías: Partido político Alternatiba.

Sus parpadeos son cada vez más débiles, pero resiste. La paz pelea, una y otra vez, por abrirse espacio en Colombia. En la conferencia “Conversaciones de Paz, un camino lleno de obstáculos”, a cargo de Alberto Pinzón, de la Comisión de Notables, y Carlos Alberto Ruiz, asesor de las FARC y el ELN, el pasado 23 de enero en Bilbao, entendimos por qué “Colombia está maldecida” y que la existencia de los esfuerzos por la salida política del conflicto, hacen que persista la esperanza de paz.

Según las cuentas de Pinzón, a 2019, Colombia lleva 17 procesos de negociaciones fracasados. Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) nacieron en 1964. Hace 55 años. Décadas de aprendizaje. Uno es que la guerra es la continuación de la política “y debe concluir con la política”. Eso sí, integrando un ingrediente: una solución con contenido. Y esto requiere un buen diagnóstico, debido a que cada conflicto tiene sus especificidades. ¿Cuáles son las del colombiano?

Pinzón se apoyó en las ideas que desarrolla Vilma Liliana Franco Restrepo en su libro “Orden contrainsurgente y dominación”, para adentrarnos en el “engranaje diabólico” que controla los hilos del poder en Colombia.

Alberto Pinzón y Carlos Alberto Ruiz en la conferencia “Conversaciones de Paz, un camino lleno de obstáculos” el pasado 23 de enero en Bilbao.

La máquina del poder

El bloque de poder contrainsurgente se sustenta en un gran consenso social entre todas las “piezas” que conforman su maquinaria, además de tener una imparable capacidad de regeneración cuando algo falla. Primera “rueda”: Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel que aportan recursos militares y estrategia política internacional al Estado. Segunda: la Policía militar con sus 500 mil hombres, a los cual hay que sumar sus familias. Hablamos de 5 millones de personas, aproximadamente, que están a favor del cuerpo de seguridad.

Tercera: el paramilitarismo que usa la guerra de cuarta generación. Es decir, en red. Descentralizada. A golpe de “pulgares”, gracias al WhatsApp (popularmente wasap), en cuestión de minutos organiza un operativo de eliminación contra un/una activista, líder/lideresa social, defensor/defensora de derechos humanos,… Después de recibir el mensaje de ubicación de la víctima, a la moto y asesinato consumado.

Según el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo de Colombia, 164 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinados en 2018; 126, en 2017, y 133 en 2016.

Cuarta: Compañías multinacionales. Estas realizan negocios en tierra colombiana sin importarles la destrucción de comunidades enteras y violar derechos humanos con tal de defender sus inversiones. Lo anterior ha sido probado en diversos estudios, como “Buenaventura, el despojo para la competitividad”, de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y la Fundación Mundubat.

Quinta: Los 22 gremios de la producción, entre los cuales sobresalen el ganadero, el cafetero, el azucarero, el financiero, el comerciante,… La Sexta: los clanes capitalistas de las familias potentadas, Los Cacaos. Son los multimillonarios, cuyos capitales andan por las Bolsas internacionales.

Séptima: el Narco, el exportador de cocaína, que a su vez está con la economía subterránea del que lava dólares, el contrabandista y los especulares de divisas.

Octava: Las tres ramas del poder de la democracia: el Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Novena: el oligopolio de los medios de comunicación, en manos de los Cacaos o los gremios de producción. Su especialidad es manipular el odio y el temor. “¿A qué?”, se preguntó Pinzón. Respuesta: “al comunismo y a su expresión: la insurgencia”.

Décima: las numerosas clases medias. Por ejemplo, las pequeñas comerciantes de los pueblos.

Llegados a este punto, Pinzón afirmó que la solución con contenido al conflicto armado colombiano exige la desestructuración de esa correlación de fuerza del Bloque Contrainsurgente y que es un trabajo a largo plazo, con un proceso constituyente que lleve a una nueva correlación de fuerza. “A eso se le llama solución política y se debe contar con las fuerzas sociales”, concluyó.

Diana Urrea, moderadora del Partido Alternatiba, atenta a los planteamientos del abogado Carlos Alberto Ruiz.

El DDR del Estado

Contexto claro. “Algo abrumador. Monstruoso”, expresó Carlos Alberto Ruiz, al tomar la palabra y preguntarse: ¿a qué nos enfrentamos? Y más si vivimos en carne propia uno de los leitmotiv del Bloque Contrainsurgente: el arrasamiento del enemigo, el insurgente. En el caso que nos ocupa, bajo las siglas de las FARC y el ELN.

Ruiz quiso resaltar los esfuerzos que se han dado a lo largo de la historia de Colombia, por desvelar esa “estructura” de poder. “Hay toda una tradición liberal, humanista, desde los años 60, 70, 80, y fueron perseguidos por decir lo básico”, contó. Es decir, sí hubo una apuesta por la salida política al conflicto, sin embargo, faltó una verdadera apertura democrática. “La solución pasa por una reinserción del Estado en solucionar los problemas estructurales de Colombia. Debe aplicarse el DDR: Desarme, Desmovilización y Reincorporación. Hacer lo mismo que pide a las guerrillas”.   

El ELN fue práctico en la mesa de conversaciones con el Gobierno. Planteó una dinámica procesual en base a resultados concretos. “Vamos avanzando, vamos cumpliendo, vamos acercándonos, ganando en certezas”, describió el testigo de primera mano de las negociaciones. En consecuencia, sólo en el marco de “las nuevas circunstancias generadas por este proceso” se hablaría de las armas del ELN y poner fin al conflicto armado. En caso contrario, no se habla de las armas.

Claro está que, a enero de 2019, todavía son inexistentes las nuevas circunstancias. La estructura del Bloque Contrainsurgente está sin cambios; en todo caso, más fortalecida con la llegada de Iván Duque a la Presidencia, a finales de julio de 2018. Según Ruiz, se impuso el guion negacionista en las últimas semanas del Gobierno de Manuel Santos. Una táctica fue pedir gestos al ELN, como liberar x personas. Se hacía, sin embargo, el Gobierno seguía “sin aparecer” en la Mesa, y, paralelamente, el conflicto armado intenso, duro, volvía a ser negado.

Gobierno evade el Derecho Internacional Humanitario

El Bloque Contrainsurgente es experto en la estrategia negacionista, porque de esta forma evita aplicar el Derecho Internacional Humanitario, el Convenio de Ginebra. Tampoco ve necesario sentarse en una Mesa de Conversaciones de Paz, ya que no hay un interlocutor válido. “Solo son un grupo de terroristas”, sostiene.

Ruiz intuye que Duque quiso “podrir” la Mesa, aunque evadiendo romperla del todo públicamente. ¿Su objetivo? En primer lugar, piensa el abogado, quiere mantener los proyectos de inversión extranjera y dejar en una situación de rehenes al ELN en Cuba. También, de paso, acusar de nidos de terrorista a Cuba y Venezuela, dos de los países junto a Noruega garantes de las conversaciones de paz, cumpliendo al pie de la letra el libreto dictado por los Estados Unidos.

“Duque pone así más obstáculos en ese laberinto”, afirmó Ruiz. Laberinto que se puso al rojo vivo con el último atentado del ELN, el 17 de enero de 2019, con un carro bomba en la Escuela de Policía General Santander que provocó 21 muertos. Cinco días después, en un comunicado, el ELN planteó humanizar el conflicto armado, abrir un debate sobre la guerra, afirmó el asesor. “¿¡Qué muertes tienen más valor!? Si el ELN usa explosivos es inmoral, pero si el Ejército tira decenas de bombas es moral. ¿¡Esas bombas, made in USA o con chip israelí, son morales!?”

Ante el redoble de los tambores de la guerra, las familias de los muertos de ambos bandos, de los y las defensoras de derechos humanos asesinados, de los líderes y lideresas sociales también asesinados y las víctimas del conflicto armado de la sociedad civil piden diálogo, que se pongan de acuerdo, que se rompa la maldición de la violencia de la guerra en Colombia y por fin vivan en paz. Es un requerimiento para las dos partes.

 

ENLACES

Comunicado ELN: El camino es la solución política del conflicto Pinchad aquí

Entrevista a Carlos Alberto Ruiz en Gara: El ELN está dispuesto a retomar los diálogos y humanizar sin que se burle lo ya suscrito Pinchad aquí

EFE: Agencia @zonacero entrevista a Carlos Alberto Ruiz: “Estamos a horas o días de que se entierre un proceso de 7 años” Pinchad aquí

Informe Buenaventura, el despojo para la competitividad Pinchad aquí

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