La agroecología trae la primavera al mundo rural

Escribe y fotos: Sandra Beatriz Moreno Sorto

La fecha de realización del Simposio sobre Agroecología Campesina, en Amorebieta, Bizkaia, fue al cierre del invierno y con anuncios fuertes de la primavera.

Barnetegi de Zornotza, sede del Simposio sobre Agroecología Campesina

Durante tres días, 14, 15 y 16 de marzo de 2019, hizo una temperatura cálida más que fría. Tiempo ideal para germinar. La invitación de vestirnos de nuevos ropajes tal cual lo hace la naturaleza cuando sale de un largo período de invernar, era parecido a la necesidad de rebobinar nuestras ideas alrededor de la agroecología a medida que avanzaba la jornada del encuentro de las mujeres y hombres que han elegido el campo para vivir y trabajar.

El evento estuvo organizado por EHNE Bizkaia y la Fundación Mundubat con su Eje de Soberanía Alimentaria. La agenda del primer día se centró en el tema “Tierra y fertilidad”; el segundo, “Prácticas agroecológicas” y, finalmente, hubo un cierre con las “Estrategias alimentarias”. Entre la diversa documentación entregada al público asistente había unas hojas que resumían el significado de la agroecología, según el punto de vista de La Vía Campesina. “La agroecología nos invita a estar unidos en el ciclo de la vida, y ello implica que también debemos estar juntos en el ciclo de la lucha contra el acaparamiento de tierra y la criminalización de nuestras acciones”, se leía.

Y, en otro párrafo del artículo, se afirmaba que la agroecología ofrece la respuesta a cómo transformar y corregir nuestras realidades en un sistema alimentario y un mundo rural devastados por la producción alimentaria industrial y sus llamadas Revoluciones Verde y Azul. Por tanto, “entendemos la agroecología como una forma clave de resistencia a un sistema económico que antepone la ganancia a la vida”.

Diversidad de experiencias

Y si algo también quedó claro en el Simposio fue la existencia de las diversas prácticas de cada sector, gremio, región, territorio, pueblo, comunidad que contribuye a enriquecer la agroecología. “Sin la cultura rural no se logra entender el medio ambiente en el mundo”, advirtió en su ponencia “Funciones ambientales de la agricultura campesina” Helen Groome, geógrafa y ganadera ecológica.

Helen Groome, geógrafa y ganadera, resaltó la bolsa de conocimientos campesinos, como los ambientales, botánicos, de ecología, zoología por mencionar solo algunos campos.

Una cultura rural con una inagotable bolsa de conocimientos que deben ser intercambiados de forma libre en el tiempo y el espacio, sin patentes ni privatizaciones. Groome demostró, partiendo de un par de preguntas, el cúmulo de saberes que nos esperan en el campo.

– ¿Qué nos dice el paisaje? -, preguntó.

– ¿Qué es lo mejor? -, volvió a cuestionar-.

“Yo tengo mi opinión, pero lo importante es que la sociedad debe debatir ¿dónde queremos estar?”, señaló la ganadera, quien sin andarse por las ramas nos hizo ver que un pequeño cambio en la naturaleza tiene

implicaciones para los otros elementos: “en un incendio, la vegetación diversa ayuda a ralentizar el fuego. Unas plantas arden más rápido que otras, y si hay agricultores, si hay gente en el campo, hay una respuesta más rápida cuando aparece un fuego”. Aquí aterrizamos de lleno en una de las graves consecuencias del abandono del campo ante la falta de oportunidades y un largo etcétera de problemas, en especial, en estos días cuando tenemos grabadas en la mente las últimas imágenes de los incendios en el Estado español.

La fórmula cubana

Un país que lleva décadas discutiendo el tema es Cuba. En el espacio Audiovisual del Simposio, se proyectó un vídeo del pueblo cubano que, buscando la auto sostenibilidad ante el bloqueo de Estados Unidos, descubrió en la agroecología una maravillosa aliada. Ahora, comparten la tecnología efectiva y sencilla que han desarrollado con distintas delegaciones internacionales, además de su visión política y la relación con los centros de estudio en Cuba.

Pero mientras empezamos a visualizar una posible visita al campo cubano, nos apuntamos al Taller “Transiciones ganaderas a modelos agroecológicos. Relevo generacional”, donde el diálogo partió de la escucha de dos testimonios: Gaspar Anabitarte, ganadero de vacas de leche ecológica en Cantabria, y Ángeles Santos, ganadera de ovino ecológico en Zamora.

Ganado libre en el campo. Era la consigna de Gaspar, quien por las deudas se le cruzó un día por la cabeza pasarse a lo ecológico, “lo hice

El ganadero Gaspar Anabitarte explicó la demanda de la leche ecológica en el taller Transiciones ganaderas a modelos agroecológicos.

encomendándome a Dios y al Diablo”, contó. Y la rogativa funcionó, porque apareció un cliente interesado por la leche ecológica que hasta le pagó la reconversión. “Todo vino rodado”.

El cambio implicó olvidarse del abono químico, la genética y de las visitas del veterinario, ya que casi no lo necesita. Esto último se traduce en un gran ahorro. “Lo único que no cambié es mis vacas libres”, dice feliz de haber cumplido esa promesa personal con la inició su andadura de ganadero y para los interesados en incursionar en su oficio, hizo un anuncio: “la industria en Cantabria desea más ganaderos ecológicos”.

Pequeñas explotaciones

Al igual que Gaspar, Ángeles ama trabajar en el campo. Y también sus ovejas andan libres. En el año 2000, el grupo familiar decidió ir a por la agricultura ecológica, “lo complicado fue la burocracia”, afirmó. En 2006, empezaron con la quesería, apostando por la calidad. La herencia de la militancia de su padre en la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Zamora la aceptó gustosa. Ha participado en el sector juventud, en el de las mujeres, donde lucha por el mundo rural.

“La semana pasada estuve en un curso de producción agroecológica y me ha sorprendido que los planteamientos eran en el sentido de la producción extensiva”, expresó con incredulidad Ángeles, ya que está demostrado que lo que funciona son las explotaciones pequeñas como la de Gaspar y el

trabajo con razas autóctonas, en el caso de su familia. El ganadero cántabro secundó la crítica: “No hay jóvenes que deseen trabajar en el sector, y la mentalidad es el súper extensivo”.

Ante la reflexión, vuelve al grupo la pregunta de Groome: ¿Qué es lo mejor? El debate social apenas empieza y ojalá la agroecología gane terreno, porque está en juego la vida misma. “¡Hay que seguir caminando…!”, concluyó la ganadera.

 

ENLACES

Declaración del Foro Internacional sobre Agroecología Pinchad aquí

Vídeo: «¡Juntos podemos enfriar el planeta!»

 

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