Gladys re Lanza su lucha desde el firmamento

Gladys Lanza y Berta Cáceres

Gladys Lanza era gran amiga de Berta Cáceres, asesinada en marzo pasado. Las dos lucharon por una sociedad sin exclusiones, sin inequidades y sin injusticias.

“Gladys vive en nuestros corazones”, decía el hombre al tiempo que encendía la mecha del cohete de vara que se iba directo al cielo, dejando a su paso una estela que recordaba el apellido de la famosa política, feminista y defensora de derechos humanos, cuyo cuerpo enterraban este 21 de septiembre en Tegucigalpa, Honduras, pero cuyo espíritu de lucha sigue y perdurara por siempre en el pueblo.

De madrugada, el pasado martes 20 de septiembre, moría Gladys Lanza, de 74 años, por un cáncer de hígado. Hasta el último minuto fue la coordinadora general del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” que lleva más de 30 años defendiendo los derechos de las mujeres.

Una de las últimas acciones que la puso en la escena internacional fue la condena a 18 meses de prisión por el delito de difamación, el 26 de marzo de 2015. Y la condena incluía que no podía ejercer derechos civiles, por tanto se veía obstaculizado su trabajo de defensora de derechos humanos.

Gladys Lanza encajó con coraje otro golpe del sistema que siempre la tenía en la mira por su trabajo en defensa de las mujeres y la clase trabajadora. En esta ocasión, el aparato represor aprovechó una entrevista que dio en medio de una protesta para denunciar al director de la Fundación para el Desarrollo de la Vivienda Social Urbana y Rural (FUNDEVI), Juan Carlos Reyes Flores, por supuesto acoso sexual en contra de la entonces Jefa de Personal de la institución, Lesbia Pacheco.

Presa política

Ella conocía la experiencia de la cárcel. Fue presa política en los años 80, en la época del gobierno de Roberto Suazo Córdova (1982-1986), y vivió en carne propia el asesinato, la tortura y la desaparición de muchos compañeros y compañeras. Los recientes asesinatos de opositores políticos al Gobierno golpista y de defensores de derechos humanos, como Berta Cáceres, el 3 de marzo de 2016, la llevaban a denunciar públicamente, en pleno Siglo XXI, que “siguen operando los escuadrones de la muerte”.

¿Qué la salvó a ella? Según la voz popular, ser la hija del general Abraham Williams Calderón. En momentos claves, los Williams, familia de la oligarquía hondureña, aparecían junto a Gladys. Sus enemigos, en consecuencia, captaban el mensaje, aunque esto no impidió que fuera perseguida política, denigrada, difamada, acosada, tiraran bombas o mierda humana en su casa.

Gladys Lanza en protesta

Gladys Lanza llevaba 54 años trabajando en la defensa de los derechos humanos. Fue presidenta del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (STENEE), uno de los más beligerantes en las calles exigiendo justicia para los desaparecidos y presos políticos.

La saña en su contra era tal que crearon páginas en Internet para difamarla. La acusaban de tener vínculos con grupos extremistas, terroristas.

En equipo

Ningún ataque logró doblegar a Gladys Lanza. Eso sí, hizo alianzas estratégicas, entre ellas con el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH). Iniciaron la búsqueda de cementerios clandestinos, a finales de los 80. Documentan los hallazgos y al mismo tiempo van desarrollando talleres sobre género, feminismo, el rol de las mujeres y la organización política.

En su momento, COFADEH pidió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos medidas cautelares a favor de Gladys Lanza. Fueron otorgadas en 2010. Reiteradas en 2012 con el recordatorio al Estado hondureño de evitar acciones que limitaran u obstaculizaran el trabajo de la defensora de derechos humanos. Esto quedó violentado con la condena de 18 meses de cárcel y la inhabilitación de ejercer derechos civiles en 2015.

Los últimos meses, Gladys supo repartir el tiempo entre la pelea legal por revertir la condena y las actividades del Movimiento que dirigía. En las reuniones se sentaba y escuchaba…sólo intervenía si era necesario. Rechazó el protagonismo. Un rasgo que salió a relucir en el funeral. Con las campesinas del Bajo Aguán se sentaba en medio de ellas y escuchaba…

Incansable

El personal de COFADEH la define como “una mujer extraordinaria. Toda su vida fue una luchadora social. Superaba cualquier definición. Andaba en la calle. Exigía, luchaba…”

Silvia Felipe, responsable del Eje de Género de Mundubat, expresó que se podría resumir el papel de Gladys Lanza en el movimiento feminista hondureño como una de las pioneras en la defensa de los derechos humanos de las mujeres en Honduras.

“Era una persona muy conocida por su labor y su activismo, denunciando constantemente la impunidad de la violencia machista y los feminicidios en Honduras. Sin duda, es una figura inolvidable para el movimiento feminista no sólo en Honduras, porque representa la historia de las mujeres feministas que han pasado toda su vida luchando por los derechos humanos y por la justicia social”, sostuvo Felipe.

A partir de su partida física de este mundo, todas recibimos el llamado a “su incansable lucha y entrega a la causa de los derechos de las mujeres. Será siempre una luz que alumbrará nuestro camino en defensa de nuestros derechos”, señaló el Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”.

Las Chonas y Gladys Lanza

Al grupo de Gladys Lanza le llamaban “Las Chonas”. Significa mujeres aguerridas, valientes, que denunciaban a los agresores sin importar quiénes fueran (políticos, empresarios, diplomáticos, etc) y, por tanto, corriendo el riesgo de ser amenazadas y perseguidas.

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