El postureo sin cabida en el diálogo con ELN

Juan Manuel Santos y ELN

El presidente colombiano Juan Manuel Santos saludando a una guerrillera del ELN. Crédito de foto: Vistazo

Ninguna pose. Ninguna estrategia política ni de guerra por imagen o para hacer presión acepta el diálogo por la paz entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), porque las verdaderas motivaciones quedan al descubierto y únicamente perjudican las conversaciones que tienen como objetivo la construcción de una acuerdo político que ponga fin al conflicto armado que ha desangrado por décadas al país sudamericano.

El 10 de enero de 2018 marcó un antes y un después en el proceso de diálogo colombiano. Mejor dicho, las acciones que sucedieron ese día y las decisiones que tomaron el presidente Juan Manuel Santos y el ELN. Este atacó a la fuerza pública e infraestructura y en respuesta el mandatario ordenó al jefe negociador del Gobierno, Gustavo Bell, en Quito, volver de inmediato a Colombia. También Santos ordenó a las fuerzas militares actuar con contundencia ante el ataque del ELN.

Y precisamente ese miércoles 10 de enero, en Quito, se iniciaba el quinto ciclo de diálogos, en el cual se evaluaría el Cese al Fuego bilateral que justo había finalizado un día antes: el 9 de enero (del 1 de octubre de 2017 al 9 de enero de 2018).

Las interrogantes

¿Fue acertada la decisión de los ataques del ELN? ¿Realmente el Gobierno de Colombia abrió una puerta para reanudar el Cese Bilateral del Fuego y pactar uno nuevo? Versiones van, versiones vienen. El rosario de analistas aquí y allá es imparable. Entre ellos, Monseñor Darío Monsalve, arzobispo de Cali y que ha respaldado el proceso de paz, expresó ante la ruptura del diálogo: “…vencer la tentación de volver al desastroso hábito de la guerra y la destrucción”.

Antonio Guterres y Juan Manuel Santos

Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, y Juan Manuel Santos. Crédito foto: SpuntnikMundo

En un comunicado del mismo 10 de enero, CONPAZ (Comunidades Construyendo Paz en los Territorios) volvió a exigir a las partes ser escuchada en sus demandas históricas y aceptaron estar agotadas de la guerra. “Les invitamos a volver a sentarse…,” escribieron. Su principal argumento es que la salida negociada del conflicto armado es una prioridad.

El ELN sostuvo, en su página web, que los ataques ocurrieron en medio de la compleja situación de conflicto que sufre el país; pero pese a ellos, no debe alterarse el curso de las conversaciones. Por el otro lado, Gustavo Bell declaró que la Delegación negociadora del Gobierno estaba en Colombia para atender al Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien llegó el sábado 13 de enero. Además dejó claro que “esperan instrucciones del Presidente Santos”.

Campaña electoral

El Presidente Santos vive asimismo los últimos meses de su mandato. El próximo 27 de mayo de 2018 son las elecciones presidenciales. La gran interrogante es si logrará entregar un país sin guerra. Vestido de blanco y con un pink de una paloma blanca a la altura del corazón, Santos aparece en una fotografía conversando con Guterres. Los dos se encuentran sentados en un confortable sofá. Son dos hombres con una gran responsabilidad en la apuesta por la construcción de la paz.

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Crédito foto: Consejo Regional Indígena del Cauca.

Respecto a las conversaciones con el ELN, Guterres declaró que “en este contexto exhorto al cese de las acciones armadas y al reinicio de un diálogo serio y constructivo para colmar lo antes posible las esperanzas de la sociedad colombiana”.

La ONU apoya el proceso abierto con el ELN y espera que se restablezca el cese al fuego. Por tanto, Guterres animó a ambas partes a mantener “un diálogo profundo” y como bien dijo Monseñor Monsalve a usar “la semántica de la paz sincera”.

Es un hecho, desde hace mucho tiempo, que el argumentario de la guerra está agotado. Sin embargo, la lluvia de la violencia es incesante. La Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia informó que, entre el 26 de septiembre y el 26 de diciembre de 2017, hay un creciente número de asesinatos de líderes sociales, defensores de derechos humanos, activistas de restitución de tierras y promotores de programas de sustitución de cultivos y homicidios de ex integrantes de las FARC.

Y, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indipaz), unos 500 líderes y defensores de derechos humanos se encuentran amenazados. Tampoco es posible olvidar la cifra de asesinados: en 2016 fueron 117 y en 2017 hubo 170. Sangre derramada que puede salpicar a cualquier político, funcionario, comandante, empresario,… sin importar su nivel o institución que represente. Víctimas de hoy y de ayer que exigen justicia y que su lucha por una Colombia en paz por fin dé sus frutos.

Este contexto recibirá a la Misión del Parlamento Vasco que parte a Colombia el sábado 20 de enero. Ojalá que a su regreso, programado el 27 de enero de 2018, tengamos la buena noticia de que se ha reanudado el quinto ciclo de diálogo entre el Gobierno de Colombia y el ELN.

Reflexionando

Pero hace poco también se llevó a cabo una Misión Internacional de Verificación, del 28 de octubre al 4 de noviembre de 2017, en la cual participó Anna Balaguer, experta en Derechos Humanos y parte del equipo de la Fundación Mundubat. A ella le preguntamos: ¿A quién interesa que no avance el proceso con el ELN?

A continuación la reflexión de Balaguer, quien como cooperante internacional ha residido en Colombia,:

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Crédito de foto: Comune-info-net

Las mismas personas y grupos de poder que se han manifestado en contra del proceso de paz desde el inicio de las conversaciones con las FARC y después de la firma de los acuerdos están obviamente en contra de las negociaciones de paz del Gobierno con el ELN. Aquellos que se benefician de la guerra, que pueden sacar intereses con la pervivencia del conflicto armado y con el mantenimiento del status quo están interesados también en la paralización de este proceso como en la no implementación de los puntos ya acordados con las FARC.

Estas negociaciones además suponen un paso adelante frente al Acuerdo de Paz alcanzado en La Habana puesto que pretenden partir del mismo Acuerdo y su implementación (escasa hasta el momento) como base para negociar, pero también abordar puntos que en las anteriores negociaciones no se trataron como por ejemplo: la política energética del país, y, fundamentalmente porque es la sociedad civil la que debe proponer los temas a tratar. El ELN quiere basar sus negociaciones en la participación social y en ir avanzando las negociaciones conforme se vayan implementando los puntos acordados. Esto es una diferencia fundamental con el proceso de paz con las FARC donde nada estaba acordado hasta que todo estuviera acordado. Con la desmovilización de sus miembros y la dejación de las armas comenzaba el cumplimiento de los puntos acordados por parte del Gobierno.

Pero estamos a las puertas de unas elecciones presidenciales en el país y todo el tiempo que se gane para avanzar lo menos posible en acordar medidas y políticas, cambios sociales y democráticos, es favorable para la oposición y los grupos de poder a los que representan. Se trata de una parte muy importante de la oligarquía del país que ha impedido históricamente el reconocimiento de la pluralidad social e identitaria colombiana, la diversidad ideológica y el acceso al poder de los grupos infrarrepresentados como son los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, el campesinado y las mujeres que los integran. Recordemos además la criminalización que los movimientos y partidos de izquierdas han tenido en esta tan cacareada “larga democracia latinoamericana”.

A las guerrillas en Colombia se las ha utilizado históricamente como chivos expiatorios para cometer y justificar todo tipo de violaciones de derechos humanos contra la población civil por parte de agentes del Estado y de grupos paramilitares afines a ellos o a grupos empresariales y narcos. Si bien, con la desmovilización de las FARC, se han disminuido notablemente las cifras de violencia por enfrentamiento armado, las cifras de amenazas y asesinatos contra líderes de movimientos sociales y, en particular, de restitución de tierras han aumentado y mientras el ELN siga operando seguirá habiendo excusas políticas para abordar con seriedad el desmonte de las estructuras paramilitares que fundamentalmente causan estos crímenes contra mujeres y hombres representantes de las comunidades y las voces populares.

Por ello, y porque la sociedad civil tenga mayor cabida en este proceso de construcción de paz, es fundamental que las negociaciones de paz con el ELN avancen.

Durante la Misión de Verificación observamos tanto los avances como los incumplimientos que a un año de la firma del Acuerdo de Paz con las FARC se estaban dando. Constatamos con preocupación cómo las comunidades rurales visitadas seguían teniendo miedo por la presencia y hostigamiento de grupos armados al margen de la ley, tanto herederos del paramilitarismo como algunos frentes del ELN. Los negociadores de este grupo insurgente presentaban nerviosismo ante los pocos avances que observaban por parte de los compromisos que debería estar cumpliendo el gobierno según lo firmado en el Acuerdo de Paz, y planteaban dudas acerca de la confianza que éste les generaba en sus propias negociaciones, aunque mantenían su firmeza frente a la necesidad e importancia de que éstas continuaran.

La necesidad de prorrogar el cese al fuego bilateral y temporal iniciado el 1 de octubre de 2017 y acordado hasta el 9 de enero de este año era una prioridad que manifestaban tanto las organizaciones sociales como los gestores de paz del ELN con quienes pudimos hablar. Como destacamos en el Informe de la Misión de Verificación “El alto nivel de incumplimientos y de falta de avances en la implementación del Acuerdo de Paz (…) conlleva muchas consecuencias que pueden ser muy negativas para Colombia. (…) (S)e está enviando un mensaje negativo a la mesa de negociación que actualmente tiene lugar en Quito entre el gobierno colombiano y la guerrilla del ELN”.


Enlaces

Comunicado Misión de Verificación de la ONU condenando el asesinato de dos integrantes del partido político FARC en campaña electoral en Antioquia Pinchad aquí

Comunicado de PACIPAZ: llamado a la coherencia Pinchad aquí

Misión Internacional de Verificación: La paz en Colombia está contracorriente Pinchad aquí

Peace Brigades International

Crédito de foto: PBI Colombia

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