El Chocó lanza un SOS a la comunidad internacional

La crisis de derechos humanos y ambiental es tan grave en el Chocó que la Diócesis de Quibdó decidió lanzar una campaña de visibilización de la situación. El gobierno de Colombia la calificó inmediatamente de desprestigio, sin embargo los asesinatos de la población civil están a la orden del día y la minería ilegal avanza con su poder destructivo. El obispo Juan Carlos Barreto visitó Euskal Herria con el objetivo de conseguir apoyos y que se denuncie las violaciones a los derechos humanos que suceden en el Chocó.

Durante su gira por Europa, el obispo Juan Carlos Barreto y Luis Carlos Hinojosa, de la Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó, se reunieron el pasado 17 de septiembre con Iñaki Markiegi, Eneko Gerrikabeitia y Mónica Alonso, de la ong Mundubat que ejecuta proyectos de derechos humanos y de equidad de género en la región del Chocó y otras zonas de Colombia.

Precisamente, uno de los últimos trabajos de Mundubat junto con la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz retrató la actuación impune de los grupos irregulares en complicidad con el gran capital nacional e internacional en Colombia. La investigación se llama Buenaventura, el despojo para la competitividad y se dio a conocer en mayo 2015.

Barreto mostró el vídeo Chocó SOS, el cual visibiliza en 17 minutos los problemas que enfrentan las comunidades indígenas y afrodescendientes que tienen la dicha y la desdicha de vivir en un lugar privilegiado por sus recursos naturales, pero que están en el punto de mira de las grandes multinacionales que con tal de hacer negocio hacen alianzas con los paramilitares, el capital local y todo aquel que se preste a ganar dinero rápido.

“Es una falacia abrir el territorio a la minería industrial”, sostuvo Barreto. Para él son tan evidentes los daños catastróficos de la minería ilegal que contamina con el mercurio y el cianuro el agua y los demás recursos naturales. “El Chocó es otro Amazonas. La visión neoliberal es: si hay oro a sacarlo. No importa la biodiversidad o que hayan Comunidades”.

La unión hace la fuerza

Según Markiegi, desgraciadamente, la situación, con los años, no se modifica sino que se complica y de ahí que ve la importancia de la denuncia y de la incidencia política en Europa, a través del trabajo en equipo con otras organizaciones como OIDHACO para presentar el rostro oculto de Colombia en los espacios internacionales, donde se pueden tomar decisiones que den un llamado de atención al Gobierno de Colombia sobre la violación a los derechos humanos y las leyes ambientales.

“Podemos apoyar, hacer fuerza”, afirmó Mónica Alonso, responsable del Eje de Derechos Humanos en Mundubat. “Con la presión internacional se consiguen cosas a nivel de derechos humanos básicos”.

Barreto aceptó que la comunidad internacional puede hacer mucho para que la inversión social realmente se haga por parte del Estado. “En el Chocó, el conflicto armado no es lo único. Está el conflicto social que hay que resolver”, advirtió, mientras vuelven a resonar en nuestra mente parte de la letra de la canción que acompañan las imágenes del vídeo Chocó SOS:… “doctores recetan el ataúd”… “No queremos guerra”… “No queremos violencia”…

Si desea tener más datos de la postura de la Iglesia Católica ante los problemas en el Chocó, les recomendamos leer el Comunicado de los Obispos de la Costa Pacífica de Colombia:

“La paz es posible, urgente y necesaria”

También el Mensaje de la Diócesis de Quibdó con ocasión de las elecciones para gobernantes locales:

“Política sí, politiquería no”

Fotogalería

Presentamos a continuación unas fotografías hechas por Steven Cagan y que la Diócesis de Quibdó nos ha compartido para demostrar la existencia de la minería en El Chocó, y el desastre humanitario y medio ambiental que están provocando:

En el Chocó se funden problemas antiguos con otros nuevos, como la minería ilegal, que provoca daños permanentes en la naturaleza y en el agua con el mercurio y el cianuro que utiliza en la extracción del oro.

En los últimos 15 años ha ido aumentando la presencia de la fuerza militar estatal que fumiga los cultivos de droga. Una acción que contamina el agua y los alimentos de la población. Irónicamente, la siembra de la droga continúa y las Comunidades cada vez se encuentran más enfermas.

En el río Atrato converge el accionar de los responsables de la minería, la droga, la extorsión, los asesinatos, los desplazamientos forzosos de la población… guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, inversores nacionales e internacionales, políticos corruptos,…

Las Comunidades del Chocó desean la paz, sin embargo saben que será un proceso lento y que antes habrá que vencer la cultura de la ilegalidad, la muerte y la extorsión que son los cimientos de la minería, el narcotráfico y las inversiones de las multinacionales en complicidad con el poder local.

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