El bautizo salvadoreño de Mundubat

Foto: Lissette Abrego

El cooperante Iñaki Markiegi y Valentín Landaverde comparten vivencias del conflicto armado que asoló El Salvador por 12 años. Foto: Lissette Abrego

Enero 2018. Encuentro del campesino salvadoreño Valentín Landaverde, de 75 años, e Iñaki Markiegi, de 73 años, a las orillas del Lago Suchitlán en el pueblo de Suchitoto, El Salvador. Mientras la brisa del viento salpicada por el agua les quita el calor del mediodía, los dos aprecian las montañas de Chalatenango, allá, en la otra orilla, y por ahí la frontera con Honduras, donde se hallaba refugiada la población que huía del conflicto armado en 1988.

1988. Hace 30 años y la necesidad de ayudar a organizar los retornos motivó la creación de Paz y Tercer Mundo (PTM)-Hirugarren Mundua eta Bakea que más tarde se llamara Mundubat. Valentín estaba en el refugio de Mesa Grande (Honduras) cuando se dio el primer retorno a El Barillo, en el departamento de Cuscatlán. Después hubo otros a Copapayo, Las Flores, Segundo Montes… e Iñaki estaba agobiado viendo la forma de apoyar “a tanta gente y explorando vías para sacar el financiamiento que se necesitaba.”

Iñaki vivía tiempos cortos en tierras salvadoreñas y regresa a Euskadi, donde se reunía con el grupo de internacionalista que se devanaba los sesos en cómo organizar el operativo de retorno que implicaba acompañar en el trayecto de la frontera a las zonas repobladas, y una vez llegados al destino quedarse de “escudos humanos,” porque existía el peligro de que las comunidades fueran atacadas por los militares que se apostaban en las cercanías.

Begoña Landaburu, la lideresa

Las fundadoras y fundadores de Mundubat provenían del colectivo que participaba en la campaña contra la OTAN: Euskal Herria OTAN EZ. Dentro de la Organización OTAN EZ se creó una Comisión para denunciar al Imperialismo Norteamericano que oprimía a los pueblos centroamericanos, con el instrumento de la OTAN. Esa Comisión se llamó “Hirugarren Mundua ta Bakea – Paz y Tercer Mundo”. Su espíritu combativo y popular impregnó a la nueva organización y gracias a ello fueron sorteando todos los obstáculos de la misión humanitaria en la que se embarcaron. En aquella época, la visión de Begoña Landaburu, lideresa natural y que por varios años fue presidenta de Mundubat, sentó las bases del trabajo de cooperación internacional.

“No bastaba con un apoyo general moral a las poblaciones sufrientes de Centroamérica, el compromiso tenía que tener una tripe dimensión: personal, política y económica”, afirmaba Begoña, recordada con mucho respeto y admiración por las mujeres y hombres, víctimas del conflicto armado salvadoreño, que acompañó en los retornos a Chalatenango.

Iñaki, actualmente vicepresidente de Mundubat, demostró en el terreno ser un alumno aventajado de Begoña. Teniendo de testigo al Lago de Suchitlán, Iñaki recordó, entre risas, con Valentín los peligros que enfrentaron en El Barillo. Los soldados constantemente estaban asediándolos. Estos, por ejemplo, celebraron como una victoria el haber disparado y dejado inservible un viejo tractor con el cual la comunidad trabajaba la tierra con la esperanza de sembrar algo y no depender solo de la ayuda internacional.

Begoña Landaburu El Salvador

Begoña Landaburo acompañó varios retornos de personas refugiadas en Honduras a El Salvador, después vivía en las comunidades compartiendo la lucha diaria. Foto: Archivo histórico de Mundubat

Escudos humanos

PTM-Mundubat El Salvador

Siguiendo el principio de justicia global se creó el colectivo Hirugarren Mundua eta Bakea que en castellano significa Paz y Tercer Mundo (PTM), el cual después se nombró Mundubat.

Manos a la obra. Iñaki sacó todos sus conocimientos de mecánico y logró volver “a la vida” al tractor. Ante su éxito hubo fiesta en El Barillo, pero la alegría no duró gran cosa porque el ejército respondió disparando a la población que de inmediato pidió en primera línea a “los internacionalistas”. La esperanza es que si los veían con las banderas blancas no continuaría el ataque, porque estos después contarían en el extranjero las violaciones a los derechos humanos que estaban sufriendo.

En esa ocasión, Valentín intuyó que la brigada de internacionalistas corría peligro de muerte, porque, cerca de El Barillo, la guerrilla había atacado a un grupo de soldados, provocando varias bajas mortales. Sin perder un minuto se preparó la ruta de escape. Iñaki hoy puede contar que salió ileso de aquella misión y enfrente tiene a quien le debe la vida: Valentín.

El hambre de justicia y paz de personas como Valentín y de todas las comunidades salvajemente masacradas por el conflicto armado en El Salvador fueron la columna vertebral de los proyectos que se emprendieron, a partir de 1988, por la ong vasca. Inicialmente, ese primer año en el que se logró una partida para Cooperación en el Parlamento Vasco, fueron siete: cuatro en El Salvador y tres en Nicaragua con una financiación total de 86.000 euros. Cantidad que sirvió para dar apoyo a la población refugiada salvadoreña en Nicaragua y en los retornados a El Salvador de los campamentos de refugiados de Honduras.

“Nuestro compromiso solidario fue desde el principio acompañar a las bases sociales de los movimientos organizados que se afanaban por modificar las estructuras económicas y sociales en Centroamérica, en pos de la justicia social y de la independencia con respecto a Estados Unidos”, señaló Iñaki, quien aceptó que el trabajo continúa porque precisamente todavía hay que luchar por esa justicia social.

Ni Valentín ni Iñaki escuchan en estos momentos balazos en tierra salvadoreña. Los dos celebraron la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, entre la guerrilla del FMLN (El Frente Farabundo Martí para Liberación Nacional) y el Gobierno, sin embargo los lazos de trabajo y amistad siguen porque aquellas comunidades represaliadas, ahora, enfrentan otras injusticias sociales y económicas. Es decir, el compromiso solidario está vigente.


Fotogalerías

Retorno de refugiados y refugiadas a Chalatenango (El Salvador, 1988)

Retorno de refugiad@s a Chalatenango

Retorno de refugiados y refugiadas a Segundo Montes en Morazán (El Salvador, 1989)

Retorno refugiad@s a Segundo Montes

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