El Akelarre de las Escuelas de Economía Feminista

Fuego purificador

Las llamas queman las barreras que las mujeres encuentran en sus vidas a la hora de realizarse y ser felices.

Escribe y fotos: Sandra Beatriz Moreno Sorto

Reunión de Brujas. Reunión de mujeres sabias. En este caso, el II Encuentro de las Escuelas de Economía Feminista (EEF) de Bizkaia y Gipuzkoa, el pasado 18 de junio, se convirtió en un Akelarre liberador en plena víspera del solsticio de verano que invita a quemar lo viejo, lo que nos estorba, para inaugurar una nueva etapa en la vida.

Teniendo por testigo la montaña del Amboto, las llamas quemaban los trozos de papel que cada mujer tiraba al fuego. “Mis miedos”, “La falta de libertad”,…

Minutos antes, el grupo había escuchado el llamado de la bruja principal en la obra de teatro del Akelarre, mientras meneaba el cucharón del brebaje que habían preparado especialmente para el cónclave: “Amigas, cómplices, compañeras, vengo a darle a esta pócima lo que a veces nos asusta, el fuego. Un fuego que nos dé energía para movernos, para unirnos en un conjuro para seguir moviéndonos juntas”.

Las llamas emergían con fuerza cada vez que era alimentado por las peticiones de las 35 mujeres. En representación de todas, nueve integrantes de las EEF asumieron el rol de brujas, vestidas de forma espectacular. Fueron las encargadas de los ingredientes del brebaje. La primera vertió agua ardiente que nos permitiría volar, después la canela, “como el color de mi piel discriminada”, expresó una latina. Siguió el café, porque “lo consumo para vivir no para consumir”. La naranja trajo el amor y el sexo, el melocotón la decisión de ir sin depilar y el azúcar, la sororidad.

Desde el Sur

La hermandad y solidaridad quedaron selladas con fuego. El desafío era asumido con valentía. La emoción embargaba a la hondureña María del Carmen Castro, de la Red de Mujeres Mesoamericanas en Resistencia por una Vida Digna, invitada al Akelarre y una de las creadoras de las Escuelas de Economía Feminista en Centroamérica, cuya metodología de trabajo se replica en Euskal Herria desde 2014, gracias a la visión del Eje de Género de la Fundación Mundubat que también apoyó el proceso en el Sur.

“Somos una alternativa al sistema capitalista neoliberal”, afirmó María del Carmen, cuando habló frente a sus compañeras. “Son muchos años de aislamiento, solo en la cocina, en el hogar. Todavía existen grandes sectores de la población en el confinamiento del hogar”.

María del Carmen Castro

María del Carmen Castro es parte del grupo de activistas que fundó las Escuelas de Economía Feminista en la región centroamericana.

Recordando el origen de las EEF, la feminista hondureña contó que primero probaron con espacios mixtos, pero las seguían invisibilizando así que finalmente decidieron crear “uno nuestro”, el cual tenía el objetivo de luchar contra los Tratados Internacionales de Comercio, llevando sus demandas específicas como colectivo de mujeres.

La conexión con la naturaleza

Las Mesoamericanas, desde el principio, quisieron recuperar la historia, el legado de los pueblos originarios que vivían y defendían los recursos naturales. Estos se han convertido en el gran botín de las multinacionales que a toda costa buscan apoderarse de ellos. En consecuencia, las EEF ayudan a comprender la destrucción que causa el sistema capitalista y sus principales defensores, empresarios y gobiernos.

Otro que no sale bien al ser analizado en las EEF es el patriarcado. Los velos que impedían ver cómo nos ha formado se van cayendo, y entonces entendemos las diferentes lecturas que hay en la sociedad, por ejemplo de la muerte de un hombre y de una mujer. De él, “murió”; de ella, “a saber en qué andaba”.

Las pruebas del doble rasero abundan. Si somos madre y queremos ser profesionales, “es una madre a media”; si sales embarazada, la primera pregunta es: ¿Vas a dejar el trabajo? Las encrucijadas vitales estresan a las mujeres, agudizándose la presión entre más aumenta la vulnerabilidad económica. La respuesta de las EEF son las actividades de sobrevivencia que organizan las mujeres. La meta es tener más salud, educación, placer,…

Socavando las injusticias

“Luchamos por los bienes naturales. Esa medicina que nos venden nace de las plantas que nosotras defendemos. La lucha es por pueblos más justos. Revertiremos el actual sistema desde los grupos de mujeres para que siga la vida”, indicó convencida María del Carmen, quien sobre todo comparte lo aprendido de aquellas mujeres que se ha ido encontrando en las comunidades más pobres de Honduras.

En su memoria, Lorenza, crucificada por todos los males posibles de las injusticias sociales y económicas, una realidad tan común en América Latina. Pues allá, en medio de la montaña, su hogar. En unos dos años, las EEF habían conseguido que pensara en excursiones con su esposo al mar, a Guatemala. La experiencia se repitió con otro grupo de mujeres que pidieron un lote de ropa íntima (sostenes, bragas), “para eso nunca hay, dijeron. Siempre debemos pensar primero en la comida de nuestros hijos, en lo que necesitan para ir a la escuela”, argumentaron.

Sistematización de las EEF

Pasos en el camino es un libro colectivo que recoge las diferentes voces de las mujeres que empiezan a practicar la economía feminista.

Nadie puede negarlo. La transformación individual, y colectiva, está en marcha. Las estatuas vivientes de los grupos de las EEF, durante el Akelarre, reflejaron la metamorfosis que están viviendo las mujeres en Euskal Herria. Con un fular se construyó una cadena que las unía e hicieron la reflexión del saber dar y “saber pedir”, expresó Gloria.

Provocadoras

Josefina Roco, Txefi, del Equipo Pedagógico de las EEF y responsable de escribir la sistematización de la experiencia en el Norte, titulada “Pasos en el camino” (2016), señaló que desean socializar el proceso, ponerlo en otros espacios, politizarlo. Y, por supuesto, las mejores portavoces son las integrantes de las EEF, quienes recibieron de regalo un ejemplar de la obra.

En la página 96, un extracto del testimonio de Ana Rosa, de Zarautz:

“La Escuelita ha sido un lugar acogedor y a la vez provocador para entre todas revisar y construir la economía feminista. Para rescatar nuestros propios conocimientos y descubrir otros con nuestras compañeras-guías Txefi y Esti. Y para replantearnos en la práctica cotidiana, cómo vivimos nuestra propia economía feminista. Precisamente el concientizarme de ella, me llevaba a reservarme esos sábados como un espacio para mi auto-cuidado y para cuidarnos entre todas nosotras ¡Tan diversas y con tantas ganas!”

Observar a las mujeres con el libro, bellamente diseñado e ilustrado por Higinia Garay, hacía feliz a Sarai Martín, del Eje de Género de Mundubat, la gran estratega e impulsadora de las EEF en Euskal Herria y que mantiene una relación de trabajo y de comunicación con las Mesoamericanas. “Mi compañera Silvia de Felipe, también del Eje de Género, ha sido fundamental en todo lo que vamos logrando con el fortalecimiento de las Escuelas de Economía Feminista”, informó Sarai. “En esta reunión faltan las mujeres de la Escuela de Economía Feminista de Gasteiz, porque la mayoría están en ramadán. Ellas tendrán su reunión el próximo julio”.

Teatro del II Encuentro de las EEF

El Akelarre de las brujas convocó a las mujeres a unirse en su proceso de liberación del patriarcado. La poción se tomó en comunidad.

 

El llamado de Berta Cáceres

El éxito del Akelarre lo cuidó el nahuat del día 18 de junio, el quetzal, ese maravilloso pájaro que solo vive en libertad y si es apresado y puesto en una jaula, muere. El elemento era el fuego e invitaba a buscar el hilo de nuestro destino, en esta ocasión bajo el signo del legado que nos dejó la defensora del medio ambiente y los derechos humanos Berta Cáceres, asesinada en Honduras el pasado 3 de marzo.

Berta, instantes antes de morir, exclamó: “Diles a todas que morí luchando”.

Un día después del asesinato, Berta cumplía 45 años. Su plan era celebrarlo en el taller internacional “Utopía”, organizado por el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), sobre las energías renovables. “Pagó un alto precio por su lucha”, dijo con voz entrecortada por la emoción y el dolor María del Carmen.

En ese momento, la lluvia arreciaba. Las nubes cargadas con agua cubrían la parte alta del Amboto y la presencia de Berta era más fuerte que nunca en las mujeres de las EEF que celebraban su Akelarre. El agua era el elemento de Berta, defendió a costa de su vida el Gualcarque, el río sagrado de su pueblo Lenca, de la rapiña del capitalismo. Aceptó protegerlo, porque “se lo habían pedido los espíritus guardianes del río”.

Hemos escuchado su voz, conocemos su lucha y su espíritu está convocado. A partir de hoy, las mujeres seguirán construyendo la utopía en sus vidas, en las Escuelas de Economía Feminista, que inevitablemente las llevará a cambiar el mundo, a que haya más justicia. El fuego está encendido y no hay tormenta que lo pare…Retumba de nuevo la voz de la bruja del caldero: ¡Fuego! ¡Ahí van mis miedos!

 

Akelarre grupal II Encuentro de las EEF

Unidas son más poderosas, en especial cuando van a cuestionar el sistema capitalista neoliberal que las oprime y no valora su aporte al mercado.

 

Diversidad en II Encuentro de las EEF

La diversidad es una de las principales riquezas de las Escuelas de Economía Feminista. Lo importantes es que todas buscan construir sociedades más justas e igualitarias.

 

Imágenes del II Encuentro:

 

II Encuentro de las Escuelas de Economía Feminista

 

En el siguiente enlace la sistematización «Pasos en el camino» sobre las Escuelas de Economía Feminista en Euskal Herria:

 

La sistematización de la Escuela de Economía Feminista en Euskal Herria

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