Dales tu Fuerza

Quizá no las conoces, pero te necesitan. Son mujeres que se enfrentan diariamente a una tragedia impensable, fortuita y muy cobarde. Se cruzó en sus vidas una mina terrestre o una bomba de racimo, abandonada y perdida entre otras casi 10 millones en el desierto saharaui desde los tiempos de la guerra (1975 a 1991), y han aprendido a continuar luchando superando los escollos de ser refugiadas y víctimas.

Víctimas, sí, como todo su pueblo. Víctimas del muro marroquí en el Sahara Occidental, ese que con sus 2.720 km de longitud divide el territorio saharaui de Norte a Sur y de Este a Oeste , con seis tramos plagados de minas terrestres activas y otros restos explosivos de guerra, es una barrera física que separa familias e impide la reunificación del pueblo saharaui. Protegido por 160.000 soldados marroquíes y sofisticada tecnología militar de última generación, sus muros de arena y piedra amenazan la vida de la población y de sus rebaños. Construido por el ejército marroquí separa los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos  de la zona liberada de la República Árabe Saharaui Democrática del Sahara Occidental.

Ellas son víctimas directas, como las 5.000 que ya se han producido desde que en 1975 se colocara la primera mina, pero también son madres, hermanas, hijas de víctimas.  Ellas cargan con las consecuencias de los accidentes.

Algunas arrastran lesiones producidas por las bombas en racimo lanzadas por la aviación marroquí en Amgala o Tifariti, en pleno éxodo saharaui; otras, han perdido sus manos o sus pies en una parada para hacer un té en su tierra libre; otras, curan las heridas de sus hijas e hijos, que hallaron un tesoro en el desierto y explotó, porque no era un juguete; las hay que condenan sus vidas a cuidar a un familiar parcial o totalmente dependiente por efecto de una explosión…

Tragedia convertida en coraje que las hace también ser las primeras en enarbolar la bandera del ¡BASTA YA!; las que se colocan los trajes de desminar y centímetro a centímetro van descontaminando su tierra; o las que se entregan a la tarea de sensibilizar en los campamentos de población refugiada  en Tinduf  (Argelia), donde se concentran las víctimas que se producen en la zona liberada.

Son fuertes y valientes. Batallan para que el mundo mire al Sahara Occidental y les ayude a poner fin a ese muro que impide tanto y que produce sólo muerte o mutilación. Tienen claro que lo hacen por un objetivo: La Independencia de su país.

Emprendemos una campaña para ellas. Proponemos confeccionar una gran pancarta, un gran tapiz, cosiendo trozos de tela de cariño con retales de solidaridad, en los que sientan nuestra fuerza, nuestro apoyo y nuestro compromiso de batallar con ellas para lograr desmantelar el muro. Los mensajes han de hacerse en piezas de tela de 15×15 o 30×30 cm, que coseremos para confeccionar ese gran tapiz. Destapa tus habilidades, sorpréndeles con tu imaginación y tu creatividad.

En abril se celebra el VII Congreso  de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, en los campamentos donde viven en el refugio.  Llevaremos todas estas labores solidarias. Tu aliento, nuestra, vuestra fuerza les llegará hasta el inhóspito desierto donde la injusticia del mundo les ha condenado.

    RED VASCA DE APOYO A LA UNIÓN NACIONAL DE MUJERES SAHARAUIS

 

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