Palestina

Presencia de Mundubat en Palestina

Mundubat trabaja en Palestina, desde 1998, en una apuesta decidida por la defensa de los derechos de los y las palestinas y por la consecución de una paz justa en la región.

A partir de la creación del Estado de Israel en 1948 (Nakba) y la ocupación de 1967 (Naksa), el pueblo Palestino vive bajo un régimen de ocupación, colonialismo y apartheid. La incesante vulneración de los Derechos Humanos, la represión sistemática por parte del Estado ocupante y sus fuerzas de seguridad, las continuas agresiones militares junto con el control absoluto de los recursos económicos, suman más de medio siglo de violaciones de las Resoluciones de Naciones Unidas y de impunidad.

Contexto de actuación

Gaza destrucciónEn palabras de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH u OCHA por sus siglas en inglés) “el contexto humanitario de los Territorios Palestinos Ocupados (OPT) es único entre las crisis humanitarias de hoy y sigue directamente ligado al impacto de la ocupación”. Las consecuencias de las estrategias y políticas de ocupación afectan a la población palestina de diferentes formas e intensidad, amenazando a sus vidas, su seguridad física y su libertad.

El desplazamiento forzoso y la desposesión se han vuelto una práctica habitual en un contexto de prolongada ocupación y violación del Derecho Internacional. En Cisjordania, particularmente en el Área C y en Jerusalén Este, el desplazamiento se ve desencadenado por múltiples factores, entre ellos las restricciones a la construcción, la demolición de viviendas y medios de vida por falta de permisos de construcción o por motivos punitivos; la realización de ejercicios de entrenamiento militar cerca de las áreas residenciales; desalojos forzosos; violencia de los colonos; revocación de los permisos de residencia; restricciones al acceso a los servicios y medios de subsistencia; planes de reubicación; o una combinación de estos factores.

Las políticas y prácticas israelíes y el sistema de planificación discriminatorio, aplicado en el Área C y en Jerusalén Este, favorecne los intereses de las colonias y de los colonos sobre las necesidades de la población palestina, haciendo casi imposible obtener permisos de construcción y contribuyendo a la creación de un entorno coercitivo que exacerba el riesgo de desalojos y demoliciones.

Muchas de las demoliciones se llevan a cabo en comunidades beduinas y de pastores que las autoridades israelíes planean trasladar en contra de su voluntad. También se infligen castigos colectivos a las familias de palestinos que han cometido ataques contra israelíes. Las demoliciones afectan asimismo a centenares de viviendas y otras estructuras palestinas en Israel por considerar que habían sido construidas sin permiso, la mayoría en pueblos beduinos de la región del Néguev/Naqab, muchos de los cuales son considerados pueblos “no reconocidos” oficialmente.

En la Franja de Gaza, durante la guerra de 2014, se produjo la mayor tasa de desplazamientos internos desde 1967 y se estima que 16.000 familias (casi 90.000 personas) permanecen desplazadas al día de hoy.

Palestina agriculturaPor otro lado, las colonias, que se han establecido y ampliado en Cisjordania, especialmente en Jerusalén Este, desde 1967, siguen expandiéndose y continúan siendo apoyadas y promovidas por las autoridades israelí en contravención del Derecho Internacional Humanitario que impide que el poder ocupante transfiera a sus civiles al territorio ocupado. A finales de 2016 había 126 colonias (cerca de 420.000 colonos) y 97 outpost (emplazamientos no reconocidos oficialmente y no autorizados) en Cisjordania, y alrededor de 200.000 colonos en Jerusalén Este.

El Estado de Israel sigue proporcionando seguridad, servicios administrativos, vivienda, educación y atención médica a los colonos, mientras sigue aprobando la expansión o construcción de nuevas colonias o nuevas viviendas, fortalecida por la aprobación en febrero de 2017 de un controvertido proyecto de ley para legalizar retroactivamente miles de viviendas de colonos, construidas sobre tierras privadas palestinas.

A esto hay que sumar la violencia de los colonos y los continuos ataques que amenazan la seguridad física y los medios de subsistencia de las comunidades palestinas. Casos documentados de ataques sugieren que la violencia se lleva a cabo, a menudo, como parte de un esfuerzo calculado de los colonos para echar a los agricultores de las que posteriormente se convierten en zonas de facto controladas por Israel. Se registra una media de 2 incidentes semanales en Cisjordania y Jerusalén Este, pero normalmente no se informa sobre ellos y menos del 2% de los casos son investigados y, por lo general, existe una clara falta de aplicación de la ley por parte de las autoridades.

Las restricciones de acceso y movimiento, a través de una combinación de obstáculos físicos, restricciones burocráticas y la designación de áreas como restringidas o cerradas, sigue imposibilitando el acceso a los servicios y recursos, alterando la vida familiar y social e impidiendo a la población palestina disfrutar de sus derechos económicos, sociales y culturales, mientras agravan la fragmentación territorio.

Mientras que la Franja de Gaza no tiene ningún control sobre su espacio aéreo, aguas territoriales y las tres fronteras  terrestres controladas por Israel y Egipto, en Cisjordania, las autoridades israelíes aplican de forma discriminatoria restricciones severas a la libertad de circulación de la población palestina.

El acceso y el movimiento dentro de Cisjordania, incluyendo el acceso a Jerusalén Este, está controlado por obstáculos físicos, como el Muro (cuya construcción continúa especialmente alrededor de Jerusalén) y los check-points y por requisitos administrativos, en particular los que restringen la libertad de movimiento especialmente en las áreas aisladas por el Muro, las “firing zones”, el área de la ciudad de Hebrón, controlada por Israel (H2), y la tierra alrededor o dentro de las colonias.

 El número de detenciones también ha ido aumentando en los últimos años. Desde 1967, más de 800.000 personas fueron detenidas bajo órdenes militares israelíes en cárceles, a excepción de una, que están situadas dentro de Israel, en contravención del Cuarto Convenio de Ginebra, que establece que la Potencia ocupante debe detener a los residentes del territorio ocupado en prisiones dentro del mismo. Tanto el ejército como la policía y agentes de la Agencia de Seguridad de Israel, someten con impunidad a tortura y otros malos tratos a las personas detenidas, incluidos menores de edad, especialmente en el momento de su detención y durante el interrogatorio.

Palestina Farata - egg productionDesde octubre de 2015, el número de detenciones aumentó considerablemente, principalmente en Jerusalén Este. Especialmente preocupante es el número de personas en detención administrativa (procedimiento que permite al ejército israelí detener indefinidamente a los prisioneros bajo información secreta sin cargos y sin juicio) y el número de niños actualmente detenidos con la acusación de tirar piedras (castigable bajo ley militar con hasta 20 años).

Para protestar contra el uso sistemático de la detención administrativa, la tortura y la falta de derechos en las cárceles israelíes, numerosos presos han empezado huelgas de hambre individual y colectiva, desafiando al conjunto del sistema de ocupación, colonización y represión israelí.

Recientemente, un nuevo fenómeno apareció: la detención por “presunta incitación” en las redes sociales y medios de comunicación, produciendo casos emblemáticos de detenciones “culturales” y “cibernéticas”.

El aumento de los niveles de pobreza, desempleo e inseguridad alimentaria afecta a todo el Territorio Palestino Ocupado, pero especialmente a Jerusalén Este y el área C. La situación en Gaza es aún más grave. Con 10 años de bloqueo y tres guerras en los últimos seis años han aumentado las frustraciones y exacerbado la vulnerabilidad de los 1,8 millones de palestinos y palestinas que viven en la Franja, donde los niveles de pobreza y desempleo son extremadamente elevados y conllevan a unos problemas y unas consecuencias sociales más profundas que además incluyen el aumento de los matrimonios en edades tempranas, el acceso a la tierra, los cortes de electricidad y la falta de agua apta para el consumo humano.

Líneas de trabajo de Mundubat

Palestina plantasLa razón de ser de Mundubat en Palestina es la de apoyar y acompañar procesos sociopolíticos democráticos y con equidad de género que contribuyan a realizar los derechos del pueblo palestino.

El trabajo se enmarca en tres ejes centrales: Derechos Humanos, Soberanía Alimentaria y Género. Mundubat realiza un acompañamiento a organizaciones representativas y progresistas, desarrollando un trabajo conjunto, ejecutando por las mismas socias locales.

En Acción Humanitaria, la labor está dirigida a la protección de la población más vulnerable, con especial atención a la situación de mujeres, niños y niñas que sufren las consecuencias de la ocupación israelí y del bloqueo en la Franja de Gaza.

En la Defensa de los Derechos Humanos se trabaja en fortalecer y acompañar los procesos organizativos de nuestras socias para la promoción, protección y ejercicio de los DDHH.

Apoyamos iniciativas de la sociedad civil para afianzar el proceso de promoción de la participación socio-política de la población palestina en Jerusalén Este, a través del fortalecimiento de la resiliencia comunitaria y la cohesión social de las comunidades y organizaciones locales, en ambos lados del muro de separación. Y entendiendo que el trabajo en Jerusalén Este es un reto en si mismo, este se ha convertido en una apuesta estratégica en los últimos años.

Palestina culturaA través de un consorcio de seis organizaciones palestina fortalecemos el tejido social de las comunidades y organizaciones comunitarias de base de Jerusalén Este, mejorando las capacidades locales e incrementando los espacios de participación para la mejora de sus capacidades de incidencia y de defensa de los DDHH. Apostamos por la defensa y promoción de la identidad política y socio-cultural limitada a nivel local, nacional e internacional, a través de la visibilización y la incidencia política; además de reforzar los mecanismos de protección comunitarios frente a las violaciones de los derechos humanos (derechos de la infancia, derechos de las mujeres y demoliciones y desalojos).

En nuestra apuesta por la Soberanía Alimentaria, la intervención en Palestina significa acompañar los procesos de defensa del territorio, del Derecho a la Tierra y de la identidad palestina que, aplicado al contexto específico, se vincula directamente con la lucha contra la ocupación.

La tierra y la agricultura, más allá de su papel económico tradicional, simbolizan la resiliencia y resistencia del pueblo palestino frente al ocupante, cuya política se basa en la desconexión del  pueblo de la tierra y en la dependencia económica. Para tal fin apoyamos cooperativas y pequeñas iniciativas productivas locales de rehabilitación, cultivo de tierras y preservación de semillas, para la creación de economías de resistencias y más sostenibles que fomenten las conexiones ecológicas entre las personas y la tierra.

En la lógica de enlazar la realidad local con la nacional e internacional, acompañamos a las socias locales en el camino de incorporación a redes más amplias, como La Vía Campesina y la Marcha Mundial de Mujeres.

El trabajo en Género se centra en la promoción y acompañamiento de acciones para la defensa y el ejercicio de los derechos de las mujeres que tenga en cuenta la relación entre la lucha contra la ocupación con la lucha contra el patriarcado, y como ambas condicionan el ejercicio de los derechos de las mujeres palestinas y determinan su vida diaria y su identidad.

Diseñamos e implementamos procesos de empoderamiento de las mujeres, en su dimensión colectiva e individual, como herramienta para la participación y toma de decisiones en todas las esferas de la vida pública y privada. Esto nos lleva a un trabajo de fortalecimiento de alianzas con el movimiento feminista global para la incidencia política.

En la Franja de Gaza acompañamos procesos de apoyo psicosocial para mujeres, niños y niñas y la rehabilitación de tierras y estructuras agrícolas para la población campesina.

Contrapartes

– Alternative Information Center – AIC http://www.alternativenews.org

– Land Research Center – LRC: http://www.lrcj.org/

– Defense for Children Palestine – DCI: http://www.dci-pal.org

– Health Work Committees – HWC http://www.hwc-pal.org

– BISAN Center for Development http://www.bisan.org

– Union of Agricultural Work Committees – UAWC http://www.uawc-pal.org

– Union of Palestinian Women Committees – UPWC http://www.upwc.org.ps/

Enlaces