Buen vivir = Economía Feminista

Van en pareja. Se necesitan mutuamente para ser cierto. Los hechos concretos, mejor dicho, las mujeres contentas del campo salvadoreño lo han comprobado: la economía feminista trajo felicidad a sus vidas al aumentar su bienestar y los ingresos económicos. La experiencia ha sido posible gracias al proyecto: Promoviendo la Autonomía económica y la identidad de las mujeres rurales de siete Departamentos en El Salvador desde un enfoque de economía feminista.

El Proyecto fue financiado por el Gobierno Vasco desde 2016 y finalizó el 31 de mayo de 2019, a través de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo (AVCD). Tuvo el apoyo técnico de la Fundación Mundubat que trabajó en alianza con la Asociación Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes “Las Mélidas” de El Salvador que organizó las acciones de formación, análisis y reflexión con las Mesoamericanas en Resistencia, por medio de Las Dignas.

“Durante tres años estuvimos aprendiendo haciendo”, contaron las participantes en una de las proyecciones del vídeo del Proyecto, donde aparecen el testimonio de la apicultura María Henríquez, la panadera Carolina Torres, la zapatera Orbelina Beltrán,…

 

Concepto novedoso

Entre el público asistente se creó mucha expectativa. “¡Nunca hemos escuchado este concepto de Economía Feminista!”, expresó. Y observando el éxito de las nuevas iniciativas económicas, lidereadas por las mujeres, les llamaba la atención que la iniciativa no gira en torno al dinero, sino el bienestar, el autocuidado, el cuido de sí mismas, el organizarse y al mismo tiempo, obtener ingresos.

Carolina Torres empieza su jornada a las tres de la mañana. Confesó que la economía feminista es el empoderamiento de las mujeres en el hogar, sobre todo “da alas” a las madres solteras y a las esclavizadas por el que aporta en el hogar. “Nosotras tratamos de ayudar a otras mujeres. Ya subsistimos con la venta de pan, y si algo pasa en la familia, nosotras podemos subsistir”, dijo.

Desde el taller de elaboración de sandalias, Orbelina Beltrán explicó que la economía feminista le enseñó que “como mujeres podemos ser independientes en lo económico. Tener nuestro tiempo. Debemos cuidarnos y no desatendernos por otras cosas”. Asimismo se sintió orgullosa de estar transmitiendo a sus hijas el nuevo saber, “les digo que tenemos derechos y que tenemos que divulgarlos y ponerlos en práctica…si los desconocemos, somos muy sumisas en todo”.

 

Transformando la vida

Los sueños de las mujeres rurales ven la luz. Un pequeño poema en la presentación de lo conseguido con el Proyecto lo resume muy bien:

“Mucha gente pequeña

en muchos lugares pequeños

harán cosas pequeñas

que unidas transformarán el mundo”

 

Y el impacto es grande. Sólo en la proyección del vídeo en la comunidad Guajoyo, municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente, asistieron 75 personas (61 mujeres y 14 hombres). “Buscábamos concienciar y visibilizar las alternativas de producción”, informó Sandra Díaz, de Las Mélidas. La actividad propició el análisis crítico de las experiencias personales y organizativas de la generación de ingresos que llevó al desarrollo de las capacidades técnicas, políticas y estratégicas de las mujeres.

El empoderamiento se dio a nivel nacional, territorial y comunitario. En la primera fase se llegó a 25 lideresas; después, en cada zona, a unas 30, haciendo un total de 115 que con las réplicas se alcanzó a 287 mujeres. Ellas conocen ahora sobre economía feminista, cambio climático y soberanía alimentaria, entre otros temas.

Asimismo, en los foros departamentales, se consolidaron dos redes: la Alianza en Defensa de los Derechos de las Mujeres Rurales y la Mesa Nacional de Mujeres Rurales. También es importante mencionar que Las Mélidas actualizaron la estrategia interna de Economía Feminista, además de contar con nuevos materiales pedagógicos, como cuñas de radio, afiches, carteles y vídeo.

Toda esta cascada de acciones transformó la vida de bastantes mujeres rurales, quienes actualmente saben lo que significa el buen vivir y que tienen derecho a estar bien. Ser felices. Pero también son conscientes de que hay que vivir día a día los principios de la economía feminista: equidad, trabajo, sostenibilidad ambiental, cooperación, bienestar,…

Es la única forma de conseguir la autonomía, “y no depender de otros”, concluyó la apicultora María Henríquez.

 

 

Enlaces

Cuñas de la radio:

Consumo responsable (Cuña 1):

Corresponsabilidad hogareña (Cuña 2):

El salto a la autoestima (Cuña 3):

 

Vídeos:

 

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