¡Bertha Oliva ni olvida ni perdona!

Bertha Oliva San Sebastián

La defensora de Derechos Humanos, Bertha Oliva, compartió los problemas que enfrentan en Honduras por carecer el Gobierno de una política a favor de los DDHH ante autoridades del Ayuntamiento de Donostia.

Escribe: Sandra Beatriz Moreno Sorto. Foto principal: Lissette Abrego Arias.

Bertha Oliva, directora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), está de gira por el Estado español. Su cabeza tiene precio en Honduras, porque se ha convertido en la peor piedra en el zapato del Gobierno, al cual denuncia por violar los derechos humanos de la población y de haber perdido la legalidad del Estado de Derecho. Su lucha comenzó hace 35 años, cuando secuestraron y desaparecieron a su esposo, Tomás Nativí, dirigente de la Unión Revolucionaria del Pueblo (URP). A ella la dejaron medio muerta, pero sobrevivió y desde entonces la búsqueda de la verdad y la justicia la mantienen en pie. “Ni olvido ni perdón” es el eslogan de COFADEH.

Sin apenas dormir y con la resaca de un vuelo trasatlántico, Bertha llegó a Bilbao el pasado miércoles 27 de septiembre. Ese mismo día, por la tarde, tuvo reunión de trabajo con la dirección de la Fundación Mundubat, organización aliada en la ejecución de proyectos de consolidación de los Derechos Humanos en Honduras, además de haber organizado su comparecencia en la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad en el Parlamento Vasco (viernes 29 de septiembre) y la participación en el Seminario Internacional “Criminalización de la defensa de los Derechos Humanos en América Latina y Europa (4 y 5 de octubre de 2017, Madrid).

Previo al evento en el Parlamento, Bertha asistió a un encuentro-charla en la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo (AVCD), con la participación del personal del Programa Vasco de Protección Temporal para Defensores y Defensoras de Derechos Humanos del Gobierno Vasco que el año pasado dio acogida a una abogada de COFADEH, amenazada de muerte.

Asimismo estuvo la Dirección de Víctimas y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, representantes de ONGD de Euskadi que acompañan procesos en Honduras, las tres ONGD que este año acogen a personas defensoras y las entidades y organizaciones que hacen parte del Comité de Selección del Programa.

Bertha Oliva Lehendakaritza

En la Agencia Vasca de Cooperación, Bertha Oliva expuso ante diferentes organizaciones la situación actual de persecución que sufren. Foto: Lissette Abrego Arias.

El jueves 28 de septiembre, por la mañana, Bertha fue al Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián. Al final de la jornada, de vuelta en Bilbao y mientras cenaba, compartió el significado de estar al frente de COFADEH. “Significa retos, desafíos pero, sobre todo, amor y compromiso por los Derechos Humanos. Si me pregunta: ¿es complicado? ¿Difícil? Diría que es una mezcla. COFADEH nació con un único propósito: rescatar con vida a nuestros familiares desaparecidos. No fue posible. No con vida. Entonces, COFADEH reta, desafía, las estructuras de terror, criminales. Lucha contra un sistema injusto, desigual, y tener claro que no es para entrar en un proceso de negociación, porque con la sangre y la justicia no se negocia. Desde ahí nos posicionamos”.

Tiempos de locura

El compromiso ha implicado alejarse de la familia para protegerla. Nada de asistir a las fiestas de la parentela ni al cumpleaños de su nonagenaria madre. A veces va a verla, aunque eso depende del clima político. “Ahorita muy duro, muy difícil”, confiesa Bertha. “Honduras vive una situación de locura. Nunca había sido tan duro en estos 35 años vividos. Trabajamos en diferentes partes del país con la CNTC, La Vía Campesina, con Mundubat, y tenemos seis mil campesinos criminalizados. De esos, mil 200 son mujeres. Eso es ingrato”.

El acompañar a las comunidades campesinas, “sometidas a la cruel tiranía que tiene a las fuerzas militares en los territorios”, según Bertha, trae más presión gubernamental sobre COFADEH y su personal que se ve constantemente en el ojo del huracán de campañas de desprestigio y ataques intimidatorios. “Lo que hacemos es lo que nos defiende”, asegura Bertha que ante la crisis de Honduras solo ve una salida: urge democratizarla.

Bertha Oliva Parlamento Vasco

En la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad, del Parlamento Vasco, Bertha Oliva compareció y exhortó que se conformara una delegación que supervise las próximas elecciones en Honduras. Autor foto: Parlamento Vasco.

Y en la construcción de esa democracia, Bertha cree importante la presencia de instituciones internacionales que velen por los Derechos Humanos, los valores democráticos y la justicia. Los invita, por ejemplo, a ir a Honduras el próximo 26 de noviembre del presente año, fecha en que celebrarán las elecciones generales. “No serán unas votaciones normales. Deben valorar la necesidad de ir una delegación para las elecciones, aunque estas son una convocatoria a votar, porque realmente no elegiremos. El presidente se reelige. Va contra la Constitución y haciendo lo que justificó el Golpe de Estado en 2009. Nos encaminamos hacia una dictadura. Estamos perdiendo toda la lógica de la democracia”, argumenta Bertha.

Prohibida la indiferencia

Ante tal panorama, esta hondureña, de 62 años con una melena donde danza las canas de los años vividos en primera línea de fuego, respira hondo y habla de la importancia de hacer trabajo en Derechos Humanos, de defender la vida: “para mí, pasar desapercibida, cuando pasan cosas en mi país, sería traicionar a mi gente. Hay muchas formas de hacer cosas desde la  trinchera de cada una. Con lo que he dado, me han dado. La gente me da su dolor, su tragedia. Me están dando algo de ellos, por eso yo apuesto cada día. Llego a mi casa extenuada por el cansancio, pero el cansancio se va al ver los pequeños logros. Una sonrisa en medio del dolor, ya es balsámico.”

Para eso trabaja Bertha. Para construir. Tender puentes. Aprendió a no odiar. A esperar… “me ha tocado reír después de salir adelante de cosas donde pudimos morir. He hecho cosas inimaginables que ni yo creía que podía hacer”. También comprendió que hacer el trabajo  de la defensa real de los Derechos Humanos no era cosa fácil, “no es de valientes, sino, en primer lugar, de poder vibrar, sentir, con el dolor del violentado. Y eso te da energía para hacer cosas por ellos y ellas, y entonces desafías las estructuras. Soy mortal como cualquier persona del planeta, pero no puedo ser indiferente ante el dolor de la gente, el despojo de los territorios. Siento un llamado fuerte”.

Al final del día, Bertha se autoevalúa. El enemigo es poderoso. El actual gobierno de Honduras (como los pasados) siempre ha creído que los Derechos Humanos son la piedra en el zapato que no les permite desarrollar su trabajo. “Para ellos, el mejor defensor es el que no existe, como en los años 80, cuando decían que el mejor comunista era el comunista muerto”.

Frente al Estado de Honduras que no tiene política a favor de los Derechos Humanos, se encuentra COFADEH que busca la verdad y la justicia, “es nuestra marca”, afirma Bertha. El eslogan: ni olvido ni perdón. “Eso hace que COFADEH sea la piedra en el zapato de las personas violadoras de Derechos Humanos”.


Enlaces

Web COFADEH: Defensores en línea

Seminario Internacional Criminalización de la defensa de los Derechos Humanos en América Latina y Europa

Declaración de la Comisión de DDHH e Igualdad del Parlamento Vasco sobre la penalización del aborto en Honduras

Vídeo de comparecencia en el Parlamento Vasco:

La defensora Bertha Oliva en el Parlamento Vasco from Mundubat on Vimeo.

La visita a Euskal Herria en imágenes:

Bertha Oliva, luchadora incansable de los verdad y la justicia en Honduras

 

Bertha Oliva Lehendakaritza

Las denuncias a tiempo salvan vidas, de acuerdo a Bertha Oliva, directora de COFADEH. Por eso recorre diferentes ciudades del Estado español explicando las graves violaciones a los Derechos Humanos que suceden en Honduras. Fotógrafa: Lissette Abrego Arias.

 

 

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