¡Aleeerta! Indígenas y campesinas luchan por sus derechos

Irma Aruquipa Catari y Teodosia Benavidez Condori visitaron la sede de Mundubat en Bilbao.

Irma Aruquipa Catari y Teodosia Benavidez Condori visitaron la sede de Mundubat en Bilbao.

De lo local a lo global. De cientos de pueblos de todo el mundo, mujeres del campo vinieron a representar a sus organizaciones en la VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina que terminó el pasado 24 de julio de 2017, en Derio, Bizkaia. Entre sus lemas: “Resistencia y rebeldía, las semillas por la vida.”

De la lucha que llevan hoy en día hablamos con las bolivianas y las del Estado español. Experiencias diferentes, pero similares en los sufrimientos. Las europeas trajeron bajo el brazo el Estudio “Desvelando la realidad escondida”.

De Bolivia a Bilbao, Bizkaia, País Vasco. Fue la ruta de Irma Aruquipa Catari y Teodosia Benavidez Condori, ambas de 49 años, de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”, conocidas como Las Bartolinas. Las dos son expertas en hacer equilibrios entre el trabajo doméstico y el trabajo organizativo, además de ser madres y no descuidar la relación con el compañero. De esto último sobre todo Irma, porque Teodosia es viuda.

Irma es de la Provincia Imgaui, Departamento de La Paz, Municipio Desaguadero, Comunidad Yanari. Está casada y tiene dos hijos y dos hijas: Karem, de 21 años; Enrique, 19 años; Dalia, 14 años, y Benjamín, 13 años. Por su parte, Teodosia (Teo) nació en el Departamento de Potosi, Municipio Yocalla, Provincia Tomás Frías, Comunidad Totora Pampa, y engendró una hija, Jenny, de 23 años. Su esposo, dirigente sindical, murió hace siete años y precisamente fue él quien la motivó a luchar por sus derechos.

Aprendizaje político

“Ustedes como mujeres deben saber llevar la organización”, me dijo un domingo. El martes, dos días después, murió. Desde entonces, cuando fallan las fuerzas, las compañeras le recuerdan las palabras del difunto marido. “Vamos avanzando en la lucha. Somos ahora una organización. Ya sabemos las leyes, aprendemos qué está pasando en nuestro Departamento. Voy a los lugares y me entero de lo que pasa. La oficina es como mi casa, a donde vienen las mujeres a pedir ayuda. Les explicamos las leyes y como las amparan. Es un trabajo muy duro”, comentó Teo.

Para salir con todo, Teo se levanta entre las cuatro y las cinco de la mañana. Cocina y deja hecha la comida del mediodía. Después sale a las diferentes reuniones. Normalmente vuelve de madrugada. ¿Por qué puede hacerlo? Ella es consciente de la razón: “tengo una sola hija y no tengo quién me diga:´a qué horas viene. Todo el día te pierdes´”.

Irma también madruga y aceptó que “es la última en acostarse”. Dejar la comida, acomodar los animales y salir a recorrer largas distancias para asistir a los diferentes eventos es su agenda cotidiana. Al volver, arregla el desorden dejado por los hijos y las hijas. “Estudian”, dice la madre justificando su poca participación en las tareas del hogar. A la lista agrega el lavar la ropa, planchar “y atender a tu pareja, porque estar en la dirigencia no significa descuidar tu pareja”, afirmó.

La delegación de Las Bartolinas en VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina. En la imagen en un momento de la inauguración el día miércoles 19 de julio en Derio, Bizkaia.

Las Bartolinas en la VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina. En la imagen durante la inauguración el día miércoles 19 de julio en Derio, Bizkaia.

Las pioneras

Y aunque Irma confesó la desesperación que a menudo la embarga por regresar a casa al finalizar una reunión, le da poca importancia ante el dolor que sufrieron hace 35 años las primeras Bartolinas. Son el referente: hicieron huelgas de hambre para denunciar la opresión, lucharon contra el capitalismo, el colonialismo y defendieron los derechos de las mujeres. “Ellas estaban antes que Evo (Morales, actual presidente boliviano). Tuvieron una dura pelea. Cuando entraron a la política no las dejaban hablar. Para no escucharlas les pitaban”, recordó Irma.

Tampoco ahora lo tienen fácil las mujeres bolivianas. Teo invierte mucha energía en buscar mercados para comercializar los productos de su comunidad, en especial las habas. Poco a poco van superando las trabas burocráticas y los permisos sanitarios que requieren las autoridades, aunque los tiempos mejoraron al aprobarse leyes que favorecieron los productos locales. “Tenemos una alcaldesa que hace que los técnicos hagan su trabajo. Ella los motiva”, señaló la lideresa con cierta sonrisa de astucia.

Detrás de Teo además se encuentran las Organizaciones Económicas Comunitarias (OECOM) que Las Bartolinas pusieron en marcha hace tres años, con el apoyo de la Fundación Mundubat. Otro gran tema que ocupa a estas dos bolivianas es la equidad y difundir la Ley 348, la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia. ¿Cómo llevarla a la práctica? Según Irma, hombres y mujeres deben participar. “En equidad debemos apoyarnos mutuamente”, señaló mientras subía sus muñecas y ponía las dos manos a la misma altura. “Los dos a la par, en igual posición”.

En la presentación del Estudio Desvelando una realidad escondida, Inmaculada Idáñez, presidenta de CERES y responsable del Área de Mujer-Igualdad de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la investigadora Paloma Jimena y Belén Verdugo, campesina ecológica en Castilla y León y socia de CERES.

En la presentación del Estudio Desvelando una realidad escondida, Inmaculada Idáñez, presidenta de CERES y responsable del Área de Mujer-Igualdad de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la investigadora Paloma Jimena, Ana Eiras, agricultora, y Belén Verdugo, campesina ecológica en Castilla y León y socia de CERES.

Desvelando la realidad escondida

Lo dice una Bartolina, cuyo cuerpo, manos, ser, vive minuto a minuto el reto de cumplir ese desafío de justicia. Lo contó aquí, en Bilbao, muy cerca de Derio, donde se daba la VII Conferencia de La Vía Campesina y donde se presentó el jueves 20 de julio el Estudio “Desvelando la realidad escondida”, el cual se basa en el proceso de empoderamiento y reflexión sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Mujeres Campesinas en el Estado Español y la Campaña de Incidencia Política que están desarrollando para la defensa y mejora de dichos derechos.

Las organizaciones que han apoyado el Estudio son la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES) y la Fundación Mundubat. La investigadora es Paloma Jimena Medina, quien realizó los talleres, entre junio de 2016 a junio de 2017, para reflexionar sobre la situación y condición de las mujeres rurales, especialmente las agricultoras y ganaderas en relación al disfrute de sus derechos económicos, sociales y culturales. Asimismo elaboró un plan o estrategia de incidencia política para defender y mejorar esos derechos.

Carmen Rodríguez, responsable del Eje de Soberanía Alimentaria de la Fundación Mundubat, con la Presidenta de CERES, Inmaculada Idañéz, y dos agricultoras que han participado en las talleres para recopilar los datos de la investigación sobre las mujeres en el mundo rural español.

Carmen Rodríguez, responsable del Eje de Soberanía Alimentaria de la Fundación Mundubat, con la Presidenta de CERES, Inmaculada Idañéz, y dos agricultoras, Belén Verdugo y Ana Eiras, que han participado en las talleres para recopilar los datos de la investigación sobre las mujeres en el mundo rural español.

En el acto participaron Paloma, Inmaculada Idáñez, presidenta de CERES y responsable del Área de Mujer-Igualdad de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Ana Eiras, agricultora, y Belén Verdugo, campesina ecológica en Castilla y León y socia de CERES.

Invisibilizadas

De acuerdo a los datos del Estudio, sobre el papel de las mujeres en la cadena agroalimentaria, la afiliación a la seguridad social, la titularidad de la tierra, el acceso al crédito, a las ayudas y las subvenciones, al agua y otros recursos necesarios para la producción, a salarios dignos, a precios remuneradores o el tamaño de las unidades de producción, la jefatura de explotación, etcétera, existe una invisibilización de ellas en las estadísticas oficiales (EPA, Censo Agrario, Instituto de la Mujer).

Esto sucede, en parte, por la falta de datos o categorías de análisis apropiadas. “Hemos constatado una vez más, en este tiempo, la dificultad de saber el estado de estos derechos y la necesidad de formar e informar sobre los mismos”, afirmó la investigadora.

Paloma sustenta la investigación en los resultados de los distintos talleres en Egea de Los Caballeros, Vic, Vícar, Torrepacheco, Aldea de San Nicolás,… “hemos elaborado cuestionarios sobre la situación y condición de las mujeres agricultoras y ganaderas. En ellos hemos comparado estos datos, algunas veces escasos y confusos, con la realidad que viven las mujeres de estos territorios”, sostuvo.

Además se obtuvo información en las actividades de CERES, como foros, asambleas y mesas redondas, organizadas por la Red Rural Nacional y otras organizaciones y colectivos de mujeres, por ejemplo, el Sindicato Labrego Galego o ENHE-Bizkaia.

Indignadas

Las conclusiones y reivindicaciones de todo este proceso fueron presentadas ese jueves ante un público que compartió la indignación de las ponentes ante la realidad de discriminación y patriarcal que todavía domina el mundo rural en el Estado español. Transformar esa realidad y lograr un cambio es parte de los objetivos de la Campaña que se va a implementar durante 2017 y 2018.

Campaña que hace perfecta armonía con los presupuestos de la Declaración de las Mujeres en la VI Conferencia de La Vía Campesina en Yakarta, en la que se hacía énfasis en derechos tales como el acceso a la tierra, la Soberanía Alimentaria con Justicia de Género y la Lucha contra el Neoliberalismo y el Patriarcado, entre otros.

Mercadillo VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina“Hemos considerado que conocer mejor nuestros Derechos Económicos, Sociales y Culturales es una buena manera de defenderlos para nosotras y para todas las mujeres campesinas del mundo”, señaló Paloma.

Los tres obstáculos

Inmaculada, dueña de una hectárea, sostuvo que en el medio rural existe mucha violencia de género, y que todos somos cómplices de ella. “Las víctimas son mujeres totalmente dependientes de la pareja”, explicó y quiso dejar claro que muchas mujeres quieren cambiar su situación, pero no pueden.

Para que entendiéramos bien lo que deseaba decir nos contó la imagen que hace una amiga de la situación que viven en el mundo rural: Hay tres niveles. Está el suelo pegajoso, del cual no podemos despegarnos. Después está el techo de cristal, gracias al cual no nos ven y finalmente, está el pisotón en el pie. Este te lo da tu pareja que cuando una mujer quiere dar el paso, él dice: ´Pa dónde vas…´

“Pero habemos mujeres valientes que nos despegamos. Estamos luchando y nos hacemos visibles, y nos saltamos el pisotón”, concluyó con una sonrisa Inmaculada al tiempo que el público explotaba en un sonoro aplauso.


Enlaces

 

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