El compromiso por construir una sociedad más justa e igualitaria hace que nuestra cooperación tenga como referente el enfoque de Género en el Desarrollo (GED), a través del cual se analizan las causas estructurales que provocan la exclusión de las mujeres. Desde este enfoque se cuestiona el modelo de desarrollo dominante, reclamando un desarrollo humano equitativo, en el cual las mujeres sean las verdaderas protagonistas de su propio desarrollo.
De esta manera, se presenta como imprescindible apostar por el empoderamiento de las mujeres, acompañándolas en el fortalecimiento de sus capacidades, generando procesos de transformación reales y duraderos.
Trabajar por un desarrollo humano, sostenible y equitativo implica transversalizar la equidad de género, no sólo en los programas y proyectos que ejecutamos, sino también al interior de nuestra propia organización, impulsando cambios en la estructura, procesos y cultura organizacional.
Como resultado de todo un trabajo conjunto (Norte y Sur), PTM-mundubat ya cuenta con una Política de Género que se inserta en el marco de la Estrategia General 2006-2009, y que supone un compromiso en firme por trabajar la equidad de género dentro y fuera de la organización.
Las bases sobre las que se asienta nuestra política de género son las siguientes: 1.- La tendencia permanente a la paridad entre mujeres y hombres en los distintos niveles de responsabilidad de nuestra organización. 2.- La formación progresiva y permanente en género. La incorporación institucional del género requiere cambios a nivel técnico, político y personal, para ello se requiere de formación técnica para quienes trabajan día a día en la formulación de proyectos de cooperación, acción humanitaria, sensibilización y educación, tanto desde los equipos de trabajo del Norte, como desde las delegaciones del Sur, como desde nuestras socias locales. Pero también es necesario formarnos en valores y conductas, con el fin de interiorizar la comprensión de que la desigual posición y condición de los hombres y mujeres afecta a nuestras vidas. 3.- La institucionalización de un espacio de trabajo que dé impulso y garantice el cumplimiento de los objetivos y compromisos recogidos en la política de género. 4.- El establecimiento de alianzas estratégicas con organizaciones de mujeres y/o feministas en los territorios en los que trabajamos, y con redes de organizaciones que busquen la defensa y reivindicación de los derechos de las mujeres tanto en el Sur como en el Norte.
Somos conscientes de que hemos iniciado un proceso difícil y complejo, y que los resultados serán a largo plazo, pero tenemos la seguridad de que nos fortalecerá personal y colectivamente.