contextualización: abandono de respuestas estandarizadas; necesidad de una mejor comprensión de las dinámicas que despiertan las crisis y de un análisis de las capacidades y vulnerabilidades locales antes de intervenir;
participación de la población en las acciones: abandono de la visión de las personas afectadas por desastres como víctimas pasivas, sin recursos ni capacidades;
rendición de cuentas: no sólo frente a los donantes, como se ha venido haciendo hasta ahora, sino también y sobre todo, frente a la población destinataria;
construcción de la paz: se trata de contribuir a la gestión del conflicto y colaborar en la construcción de la paz mediante el apoyo y reforzamiento de las capacidades locales para la paz;
prevención de conflictos: se trata de una apuesta por el carácter preventivo y no meramente paliativo de la acción humanitaria a través, por ejemplo, del desarrollo de sistemas de alerta temprana; presencia de objetivos de prevención en los diagnósticos y actividades de las organizaciones humanitarias;
derechos humanos: Referido a la necesidad de proteger los derechos humanos de las poblaciones afectadas, y también a la visión de las necesidades humanitarias como derechos, y los/las beneficiarios/as como titulares de los mismos. El invocar derechos implica la voluntad de exigir responsabilidades a aquellos en quienes recaen los consiguientes deberes, así como un grado de compromiso político que a veces puede resultar molesto para los tradicionales enfoques humanitarios.
desarrollo sostenible: relacionado con la visión de la ayuda dirigida no sólo a salvar vidas y a satisfacer necesidades inmediatas, también a garantizar medios de vida sostenibles de esas poblaciones que refuercen su potencial de desarrollo cara al futuro;
equidad de género: Incorporación del enfoque de género a la acción humanitaria que permite evidenciar las desiguales relaciones de poder que existen entre hombres y mujeres, y que explica que el impacto de los desastres sobre unos y otras sea también distinto. La respuesta deberá ser sensible por tanto a las necesidades de las mujeres en estos contextos y promover su participación como mecanismo para avanzar hacia la equidad entre los géneros.