Desde PTM entendemos la Ayuda Humanitaria como un concepto amplio que supera el de socorro y el de ayuda de emergencia, y que incluye no sólo la asistencia a la población en términos de provisión de bienes y servicios para su subsistencia, sino también la protección de las víctimas y la defensa de sus derechos humanos fundamentales.
Además de intervenciones puntuales en los escenarios característicos de la ayuda humanitaria (catástrofes naturales y conflictos armados), dada la situación de los países en los que trabajamos, nos enfrentamos a lo que se denomina emergencias complejas, tanto por sus causas como por su impacto. Este tipo de situaciones no hace sino añadir nuevos retos no sólo operacionales, sino también éticos -como la cuestión de la neutralidad e imparcialidad- y políticos para la Acción Humanitaria. Por ello, enmarcamos nuestra intervención en este sector, dentro del marco de los Principios de Nueva Generación, tratando de dar un paso más frente a los Principios clásicos de la Ayuda Humanitaria.
La ayuda humanitaria está adoptando, cada vez más, principios y enfoques que se acercan más a las teorías de desarrollo, por lo que la secuencia temporal que planteaba lo que en su día se definió como continuum humanitario (emergencia-rehabilitación-cooperación al desarrollo-preparación ante desastres), ya no es suficiente para afrontar las emergencias complejas. Se trata, por tanto, de combinar en cada momento diferentes formas de intervención dentro de un marco integrado y, priorizando en función de los niveles de vulnerabilidad existentes.