· Elogio de la esperanza. V Congreso del MST en Brasilia
Por Elena Apilanez e Iosu Perales. Miembros de Mundubat.
Los rascacielos miraban con perplejidad el transcurrir de una interminable línea de banderas rojas que, al agitarse, formaban una corriente de viento futuro. Bajo las banderas, los rascacielos adivinaban una marcha de hombres y mujeres, niñas y niños, caminando jubilosos al compás de un grito colectivo, unánime: “!Nosotros somos la utopía!”
Aparentemente los rascacielos son moles sin vida, ni sienten ni padecen. Pero a nada que uno agudizara el oído podía escuchar los latidos de sus estructuras y pilares, agitando su caja Los rascacielos de Brasilia tan solos tan fríos incluso cuando el sol aplasta de repente se volvían como humanos gigantes dudosos tal vez avergonzados de albergar en su interior los fastos del poder y el alma helada de la burocracia
Los miles de manifestantes cantaban, cantaban canciones y consignas. Lo hacían sabedores de que los rascacielos, por mucho que pretendan lo contrario, son vulnerables. Eran miles y miles de pies pisando la calle quiero decir la tierra Eran miles y miles de pies pisando la calle quiero decir la tierra eran multitud de manos dibujando un solo puño eran el doble de miles de ojos capturando un horizonte nuevo Era la humanidad, era el MST discutiendo con los rascacielos venciendo a los rascacielos