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· Redes y alianzas en Mundubat El futuro de la lucha por un nuevo orden mundial dependerá mucho
de la capacidad de dar cuerpo organizativo a la coalición con las víctimas, de la voluntad de “enredarse” de las pequeñas organizaciones a favor de la vida y en contra de la muerte. Sin esta ecúneme a favor de las víctimas no habrá honda de David para derrotar al Goliat de nuestro tiempo. De aquí nuestro interés en mejorar nuestra política de redes y alianzas locales, regionales e internacionales. F. Javier Vitoria “Mundubat, un proyecto ético y político” Iosu Perales
1.
Comienzo recordando que el escenario de la actual globalización es el marco en el que han surgido nuevas redes y alianzas transnacionales que tienen como singularidad una mirada planetaria, global, de los problemas. No es que con anterioridad no existieran ese tipo de espacios, pues es bien sabido que las primeras internacionales son ya del último cuarto del siglo XIX, así como las primeras alianzas sindicales de dimensión europea. Todo el siglo veinte, antes de la irrupción del neoliberalismo, fue ya un período en el que abundaron todo tipo de redes y alianzas sociales, políticas, culturales, de la comunicación y por supuesto de tipo económico, financiero y hasta militares. Pero podemos decir que es en el marco de la actual globalización que se han multiplicado las redes y alianzas sociales, algunas propias de las ONGD, formando una extensa realidad mundial. Un hecho singular de esta época es la relación entre redes como necesidad de estar juntos, de construir juntos la sensibilización, de hacer ruido juntos para que nos escuchen. Seattle1999 fue un momento decisivo. Puede decirse que las redes, seguirán en los próximos años un paralelismo con la marcha de la globalización. 2.
El paisaje mundial ha cambiado significativamente en pocos años. Hace sólo dos décadas la palabra globalización apenas era utilizada en trabajos académicos, en la prensa y en la vida de las organizaciones sociales y políticas. Denostada por unos y alabada por otros la globalización es un proceso histórico, no el resultado de un acto como encender o apagar la luz de una habitación. Podemos decir que en el año 2025 estaremos más globalizados y en el 2050 aún más, claro que hemos de trabajar por otra globalización no neoliberal. En todo caso se trata de una transformación permanente de la realidad mundial que no sabemos hasta dónde podrá llegar a completarse, por cuanto su esencia es la de extender actividades. Del mismo modo las redes seguirán extendiéndose, ampliando sus actividades y tomando nuevas formas organizativas, sin que sepamos sus límites. Es verdad que la globalización no actúa de la misma manera en todos los campos de la actividad humana: mientras que en la técnica, las comunicaciones y la economía puede decirse que es una tendencia histórica natural, no es así en la política en cuya esfera la globalización debe confrontarse con los estados-nación y su doctrina tradicional de ejercer la soberanía. Según algunos autores esta última pugna no ha librado aún las batallas decisivas. El estancamiento político de la Unión Europea ilustra este hecho (1).
3.
La globalización está produciendo ámbitos o espacios de decisión más opacos y distantes de la ciudadanía, sobre todo en el campo de la economía (2). Podemos afirmar que hay poderes en la sombra (3) que toman decisiones que afectan a nuestras vidas, sobre todo a las vidas de los miles de millones de hombres y mujeres en estado de empobrecimiento. Están en curso, asimismo, procesos de integración por regiones que complican la democracia o cuando menos la hacen más deficitaria; las integraciones hacen más difícil el control de la ciudadanía sobre las instituciones políticas. Y, sin embargo, las integraciones, son un hecho probablemente bueno (4). La globalización supone un cambio en las formas de ejercicio del poder. De esto último se deduce que se hace necesario impulsar también nuevas formas de respuesta, de resistencia y de propuestas alternativas. No basta la acción solitaria ni la suma de acciones solitarias. En el marco de la globalización es imprescindible pensar, planear y actuar globalmente. Necesitamos aunar fuerzas para conocer mejor la complejidad de la nueva realidad mundial, así como desarrollar mecanismos para tratar de incidir sobre esa misma realidad. Antes del fin de la guerra fría el mundo dividido en dos bloques era más fácil de capturar, de conocer. Pero necesitamos también aprender a usar la fuerza que tenemos. 4.
Así pues, las redes y las alianzas –su diferencia la establecemos por la mayor o menor laxitud de sus agendas y acuerdos internos, incluidos los modos de organización y funcionamiento- de organizaciones ciudadanas, sean de movimientos sociales o sean de ONGD, se constituyen precisamente por una necesidad nacida de la toma de conciencia de que sólo reuniendo fuerzas se puede aspirar a cambiar la realidad local y global. Un resumen de las virtudes de esta forma de agrupamiento puede ser el siguiente: 1. Sólo acumulando fuerza social y política se puede obtener capacidad de presión para actuar en un mundo globalizado con alguna aspiración de influencia sobre las instituciones públicas, y a veces sobre las privadas.
2. La unión de actores permite hablar más alto y extender un mensaje de denuncia, de resistencia, o de propuestas. Hacer que se conozcan las cosas es algo importante. 3. Como resultado de los dos puntos anteriores: el agrupamiento facilita la elaboración de alternativas con posibilidades de ser escuchadas y tenidas en cuenta. Así por ejemplo, el movimiento antiglobalización, mejor dicho el movimiento por otra globalización hace posible presencias públicas simultáneas en lugares del mundo. 4. En las redes y alianzas es factible una complementariedad entre modos de actuar, por ejemplo entre la protesta y la propuesta. 5. Son marcos de concertación de la sociedad civil y de recuperación de la acción política para segmentos de la ciudadanía. 6. Son expresión de lo que Javier Erro llama globalización de la solidaridad y/o globalización desde abajo (5) basada en una opción política. Reacciones desde lo local
5.
La globalización es darwinista, selecciona y excluye. Por eso, en el marco de una globalización que presiona hacia abajo las reacciones locales se suceden, bien para reclamar una democracia participativa, bien para responder con iniciativas de economía social, con frecuencia para dar respuesta a las consecuencias locales de política globales de orden neoliberal. Por ello, a la vez que constatamos una abundancia de agrupamientos transnacionales, observamos también una abundancia de organizaciones sociales en la esfera de lo local. Estas últimas no se limitan ya a apropiarse de reivindicaciones cercanas sino que tienden a pensar globalmente. Así por ejemplo, un grupo ecologista que lucha contra la contaminación de un río en Bizkaia es muy probable que maneje un discurso sobre el cambio climático o el deterioro del Amazonas. El Foro Social Mundial está poblado de agrupamientos que se organizan y actúan en todas las escalas o niveles geográficos -nuestra estrategia de desarrollo endógeno en el campo de la cooperación trata precisamente de fortalecer a los actores locales y sus nuevas opciones de vida-. El FSM se erige en expresión de una ciudadanía universal, teniendo como singularidad que es un espacio mixto de partidos, movimientos, redes de mujeres, ONGD, poderes locales, académicos. Las ONGD y los movimientos sociales
6.
Por otro lado las redes y alianzas de la sociedad civil presentan una especialización o si se quiere una vocación orientada a actuar en un campo o de una determinada manera. Pero se trate de movimientos feministas, ecologistas, pacifistas, de solidaridad política, etc, o de ONGD, somos expresión organizada de la sociedad civil con rasgos que nos unen y con dicotomías. En el texto citado Erro apunta más lejos al decir que las ONGD deben “reinventarse como movimientos sociales”. Este sería tema para otro debate en otro momento. Ahora nos interesa afirmar que la diversidad de redes y alianzas nos necesitamos. Que las ONGD y movimientos sociales, cumpliendo tareas específicas y autónomas debemos construir espacios comunes de intercambio, complementariedad e incluso con agendas comunes. 7.
Es cierto que al hablar de movimientos sociales como de ONGD podemos caer en el error de ver ambas realidades como algo monolítico, homogéneo. Al contrario es complicado capturar el conjunto de una realidad que es muy plural en ambos casos. Pero si elegimos el marco de lo que representa políticamente el Foro Social Mundial ya nos podemos centrar en ONGD y movimientos sociales con una voluntad transformadora. ¿Qué nos une y que nos separa a las organizaciones que participamos en este marco? a) Nos une el formar parte de una rebelión moral que dice abierta y radicalmente NO al actual orden mundial en todas sur vertientes, y señala a los poderosos de la Tierra.
b) Nos une la idea-fuerza de que “Otro mundo es posible” lo que quiere decir que nos une la protesta y también los esfuerzos sectoriales y globales por elaborar propuestas alternativas. c) Nos une una cierta crítica a la política convencional, a su ineficacia para resolver los problemas estructurales que dan lugar a la injusticia y a formas de opresión. d) Nos une el ejercicio del pensamiento crítico y la aspiración a una fuerte reanimación social. 8.
Ahora bien, es indudable que en la relación entre movimientos sociales y ONGD hay brechas y desconfianza. Las dicotomías tienen que ver con los métodos de trabajo, en la medida en que los primeros ponen el acento en la protesta y las segundas en el cabildeo y la negociación. Pero más allá de las vías de acción hay problemas de fondo vinculados al lugar que ocupamos en la sociedad y en relación a las instituciones de poder. Con frecuencia, desde redes, movimientos sociales y publicaciones alternativas, se nos retrata en estado de subordinación al papel que las instituciones económicas y políticas más poderosas nos adjudican como "bomberos de la pobreza" así como de ser un "ejército humanitario" destinado a sellar un hipócrita consenso moral en las sociedades del Norte. La crítica por general y poco o nada matizada no es justa en la medida en que no puede identificarse el trabajo de las ONGD de forma unívoca y es preciso distinguir entre la variedad de las mismas para localizar un buen número de organizaciones que sí están comprometidas con procesos sociales y luchas por el cambio político en clave popular. De todos modos, junto con los movimientos sociales podemos afirmar que hay poderosos intereses que desean y tratan de usar a las ONGD como instrumento de sustitución de los movimientos sociales alternativos, y que quieren hacer de la cooperación una herramienta para crear bases sociales clientelares en los países del Sur y pretenden ademas que las ONGD asuman las funciones sociales del Estado para reducir a éste a un aparato de orden público y a una pieza política sumisa al servicio de la dictadura del mercado global.
9.
Es nuestra responsabilidad intentar disminuir las distancias e ir aminorando las desconfianzas de los movimientos sociales hacia las ONGD. Hemos de dar a conocer mejor lo que hacemos, cómo pensamos. Mostrar que el campo de la cooperación en el Sur también puede ser alternativo, un lugar de construcción de nuevas realidades sociales y de sujetos con un recorrido asociativo, con una mentalidad dada a superar la lógica del subsidio y la pasiva espera de que sean otros quienes aporten soluciones para sus vidas y que actúen por ellos mismos. Las ONGD podemos aprender del movimiento alterglobalización: A) De su manera horizontal, democrática, de practicar el tráfico de relaciones Norte-Sur (espacios de asociación, acción y co-responsabilidad)
B) De su concepción global de los problemas comunes (aunque se manifiesten de modo diverso) y soluciones comunes (la guerra y la paz, el feminismo, la ecología, la pobreza y el desarrollo…) C) De su enfoque de la solidaridad para la justicia que construye alternativas de manera asociada desde la co-responsabilidad. 10.
Por otra parte las ONGD no actuamos sólo en el Sur. Realizamos actividades en el Norte (6). Y es precisamente en nuestra propia sociedad donde las posibilidades de trabajar en red o alianzas con movimientos sociales son más abiertas. En el apartado “Nuestra función en el Norte” de nuestra Estrategia General afirmamos que nuestra intervención trata de incentivar la participación e implicación directa de organizaciones de la sociedad civil del Norte, tanto en proyectos e iniciativas de intercambio con sus iguales del Sur, promoviendo encuentros, foros, talleres, con objeto de animar un despliegue de agendas de colaboración, consorcios, hermanamientos, intercambios, etc, extendiendo de este modo una solidaridad horizontal y mutua. Proponemos la cesión del protagonismo a los movimientos sociales y pasar a ser facilitadores o dinamizadores de intercambios entre actores del Norte y del Sur, acompañando a los movimientos sociales que se identifican con la necesidad de modificar en profundidad las relaciones entre países ricos y los menos desarrollados y participan en la construcción de alternativas económicas, sociales, culturales y políticas. Mundubat se propone llevar a la práctica dos modalidades de cooperación con los movimientos sociales:
a) Mediante la prestación de servicios y materiales. b) Acompañando activamente a los movimientos sociales en acciones y agendas. Esta modalidad conlleva el aprendizaje en común y el fomento de alianzas estratégicas. ¿Qué quiere decir todo esto? Nada más y nada menos que como ONGD tenemos el valor agregado de poder ser un puente para la generación de espacios de encuentro entre la sociedad civil del Sur y del Norte y hacer posible la presencia en la opinión pública del Norte de estos actores sociales y sus experiencias. Redes y alianzas en el campo de ONGD
11.
Hacer de la Cooperación al Desarrollo una herramienta autónoma al servicio de un compromiso estratégico con las mayorías del Sur, podríamos decir que es o debe ser uno de los principios de nuestro proyecto ético y político. La pertenencia a agrupamientos de ONGD es el modo natural que tiene Mundubat de estar implicada para defender junto con otras ONGD: 1) Un modelo AOD construido desde el concepto de ciudadanía global que encuentra su fundamento en una visión social y democrática de la globalización basada en la plena vigencia de los DDHH y en particular del derecho al desarrollo. Avanzar con un calendario claro hacia el cumplimiento del 0,7 de AOD de la renta nacional bruta; 2) Luchar para que la Cooperación para el Desarrollo esté fundada sobre bases de autonomía, y no al servicio de intereses mercantiles y/o de intereses políticos de partidos en los gobiernos de la acción exterior de los gobiernos o comunitaria en el caso europeo. La Cooperación para el Desarrollo debe ser coherente con el DHS, en el plano internacional como en cada país, articulándose acciones inter-ministeriales. 3) Fomentar y asegurar la participación de actores del Norte y del Sur en la elaboración de estrategias para países y regiones; no sólo en el plano de la consulta, también en la elaboración de las políticas de Cooperación Internacional y en la toma decisiones. 4) Promover una Educación para el Desarrollo y la sensibilización en cada país y en el plano internacional, que genere valores solidarios y la extensión de una participación activa de las sociedades para el cambio de las relaciones Norte-Sur en clave de justicia. Una idea-fuerza importante
Todo lo dicho hasta aquí se puede resumir en la importancia del Movimiento. A veces nos preguntamos sobre los resultados, sobre la eficacia de cuanto hacemos en el campo de las redes y alianzas, sobre el movimiento alterglobalización. Creo que ya algunos resultados: por primera vez se visualiza un potencial enorme de la gente, de la multitud, de la opinión pública. Hoy termina una nueva edición del FSM en Nairobi: 2000 actividades construyendo una malla mundial que gran participación de la juventud -en Génova 2001, el 60% de los participantes tenía menos de 25 años-. Estamos aprendiendo a usar la fuerza que tenemos. Cuando aprobemos esta asignatura el mundo será mejor. NOTAS
(1) En esta nueva etapa del capitalismo se han configurado tres bloques: uno encabezado por Estados Unidos que incluye los países del Tratado Libre Comercio de América del Norte y las naciones que forman el CAFTA; la Unión Europea; los países asiáticos más desarrollados. Otros bloques de menor nivel: MERCOSUR, Comunidad de Naciones Andinas, entre otros. Un dato esencial es la carrera de China que ya se ha colocado como tercera o cuarta potencia económica mundial. EEUU, Japón y Europa son origen de las 500 mayores empresas multinacionales.
(2) Por ejemplo el crecimiento desmedido del sector financiero se traduce en el movimiento mundial diario de unos 1.5 billones de dólares USA, recursos no implicados en actividades productivas, lo que constituye un movimiento especulativo con ganancias a corto plazo.
(3) Los Estados actores hegemónicos de las RI, hasta último tercio del siglo XX; Centralidad de la política: regula la actividad económica y los mercados; En la actual globalización: Las grandes empresas transnacionales son actores principales de las RI; Centralidad de la Economía: el mercado global mediatiza la actividad política; La ONU es desplazada por el G7-8 que tiene como herramientas: OMC,FMI, BM
(4) La integración de algunas regiones podría fortalecer su posición en la globalización: en algunos países como El Salvador las remesas de los emigrantes es el principal ingreso, por encima de las exportaciones. En Ecuador suponen 2,3 mil millones de dólares USA al año. Los procesos de integración podrían detener las migraciones y fortalecer las capacidades endógenas.
(5) Ver su artículo “El estallido de las fronteras entre solidaridad y la cooperación al desarrollo: ¿amenaza o nueva oportunidad para las ONGD” en el libro “PALABRAS PARA EL CAMBIO” Colección Mundubat nº1.
(6) No me resisto en este punto -aun siendo agnóstico- a citar unas palabras de un destacado militante de la teología de la liberación: “Para que haya primer mundo tiene que haber un tercer mundo dependiente, sometido, a su servicio (…) con mano de obra barata, con un suelo y subsuelo de explotación (…). Sólo así es posible el primer mundo. A costa del tercero. Por eso, para que deje de haber tercer mundo hay que acabar con el primero (…) y si no se convencen de eso, no hay salida (…). Triste papel histórico el de una sociedad y una Iglesia –“cristianas”- que no llegaran a captar esta su mayor responsabilidad en esta hora histórica…”. (Pedro Casaldáliga, obispo de Brasil).
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