A día de hoy, las palestinas y palestinos siguen siendo extranjeros en su propia tierra porque el Estado de Israel les niega la posibilidad de crear su propio Estado libre y soberano. Los cerca de tres millones de Gaza y Cisjordania, el millón que habita en Israel, y los más de seis millones que viven refugiados continúan reclamando su derecho legítimo a elegir libremente su destino.
Sin embargo, la cobertura que EEUU ofrece a Israel le permite no cumplir las resoluciones de Naciones Unidas, que en repetidas ocasiones (35) ha exigido su retirada a las fronteras de 1967 y el desmantelamiento de los asentamientos de los colonos judíos en los territorios ocupados.
Tras el 11 de Septiembre de 2001 el gobierno de Ariel Sharon desató una ofensiva militar con el objetivo de destruir definitivamente las bases económicas, sociales y políticas de la sociedad palestina.
Por el contrario, medio siglo de ocupación, de agresiones militares, de violación de resoluciones de las Naciones Unidas, de control absoluto de los recursos económicos, de vulneración de DDDH y de represión sistemática por parte de Israel no han doblegado a este pueblo acostumbrado a ver lesionados sus derechos más elementales: el derecho a la vida, a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a la libre circulación, al trabajo, etc.