La entrada de grandes transnacionales pone en riesgo a las pequeñas y medianas empresas del país. Extensión de empleos de baja calificación y sin derechos laborables.
Aumento de la dependencia alimentaria, debido a las políticas de ajuste estructural que penalizan la agricultura de subsistencia y apoyan los monocultivos dedicados a la exportación.
Incremento de las desigualdades sociales ante la falta de intervención del gobierno en asuntos como sanidad, educación, servicios sociales, etc. Los niveles de pobreza se elevan, lo que se refleja especialmente en la situación de vulnerabilidad de las mujeres.
Disminución de derechos sociales y de normativa medioambiental, debido a que son obstáculos para el nivel de comercio admitido por los organismos económicos internacionales.