Militarización del país a consecuencia de la aplicación del Plan Colombia, y abandono de las vías políticas para la resolución del conflicto armado. Consecuencias: Violación sistemática de derechos humanos. Miles de civiles asesinados y perseguidos. Desarticulación de las organizaciones civiles.
Las trasnacionales y los organismos multilaterales, con el apoyo del Estado, explotan los recursos naturales y emprenden megaproyectos de infraestructura. Consecuencias: Masivos desplazamientos de poblaciones de sus territorios. Destrucción del tejido social.
Las transnacionales alimenticias y farmacéuticas esquilman los recursos naturales y se aprovechan de la enorme biodiversidad del país. Consecuencias: Pérdida de soberanía alimentaría, destrucción del ecosistema y de la identidad cultural de los pueblos minoritarios como indígenas, y afrocolombianos.
Caída de los precios del café a nivel mundial. Consecuencias: Incremento del desempleo (superior al 25%) y precarización del empleo existente, con un gran aumento de la economía sumergida.